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29 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Bases militares, no han llegado a su fin (II)

Claro que la preparación del personal, incluida la “ayuda” en otros “aspectos”, la llevarán a cabo los Estados Unidos, lo que no es nuev...

Claro que la preparación del personal, incluida la “ayuda” en otros “aspectos”, la llevarán a cabo los Estados Unidos, lo que no es nuevo, porque los norteamericanos, siguiendo un esquema de seguridad ajustado a sus intereses, han adiestrado, de manera continua, al personal militar de la Región.

Entre 1950 y 1973, por ejemplo, más de 428,000 oficiales, entre los que se encuentran 64,000 latinoamericanos, egresaron de los cursos dictados por el Comando Sur en Estados Unidos y Panamá.

El militarismo; esto es, la presencia de lo militar en el poder del Estado, de los años sesenta y setenta emergente en América Latina, tuvo en esos programas su mejor aliado.

No creemos que la estrategia que ahora se coordina en la Región, dirigida a combatir el narcotráfico, tenga como resultado la experiencia militarista de décadas atrás.

Sin embargo, lo que no se puede negar es que las alianzas antinarcotráfico que impulsan los Estados Unidos, como son los acuerdos de Cartagena, de febrero de 1990, Puntarena, en Costa Rica, de diciembre de ese mismo año y, más recientemente, el Plan Puebla — Mérida — Colombia, involucran a nuestra región en la estrategia de seguridad estadounidense. Consideramos, igualmente, que es a través de este nuevo modelo que la potencia del Norte no solo reafirma su hegemonía sino que mantiene su política injerencista.

Si en otros tiempos la construcción de las democracias se vio limitada gracias a los programas militares del Pentágono, nada impide que ahora se repita la historia y que los acuerdos para combatir al narcotráfico se constituyan igualmente en un “ detente ” a la consolidación de las democracias incipientes de nuestros países.

El narcotráfico debe combatirse por el peligro que representa, pero igualmente es un peligro si lo hacemos con premisas que, subsanando un problema, creamos otro de igual magnitud.

*Parlacen, ex diputado de la República.jayan2258@gmail.com