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13 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Aumento del salario mínimo

Como ya es tradicional, al Gobierno Nacional le tocó la difícil decisión de fijar los nuevos salarios mínimos que regirán por los próxim...

Como ya es tradicional, al Gobierno Nacional le tocó la difícil decisión de fijar los nuevos salarios mínimos que regirán por los próximos dos años.

Y esto se debió a que las propuestas presentadas, tanto por parte de los representantes de los trabajadores como de los empresarios, fueron tan abismales que se hizo imposible llegar a un consenso.

El hoy presidente de la República, Ricardo Martinelli Berrocal, en campaña, prometió hacerles justicia a los trabajadores panameños, lo que incluía eliminar la tercera región salarial del país.

Esta promesa de campaña se ha hecho realidad, lo que se traduce en que con el aumento del salario mínimo, los trabajadores de la tercera región van a ver doblemente beneficiados.

La promesa de hacerles justicia a los trabajadores es una realidad con este aumento, que sin lugar a dudas es el más alto en muchos años, porque todos los gobiernos anteriores siempre optaron por fijar el aumento del salario mínimo con base en la propuesta del sector empresarial.

El Gobierno Nacional ha tenido el valor de establecer aumentos de salarios mínimos muy por encima de la propuesta del sector empresarial, que ha reaccionado con amenazas veladas.

Y es que, algunos representantes del sector privado ya hablan de que algunas empresas se verán afectadas, al punto de que tendrán que optar por despedir trabajadores o transferirle el aumento a los consumidores o usuarios.

Estos aumentos en el salario mínimo se hicieron con base en la capacidad económica de las empresas. Por ello, es que dicho salario mínimo varía según la región, la actividad y el tamaño de la empresa.

El problema radica en que el sector empresarial, solo piensa en aumentar el margen de ganancia de sus empresas, sin importarle el bienestar de sus trabajadores, que son los que hacen posible sus riquezas.

Si se toma en cuenta el costo de la canasta básica y el alto costo de la vida en general, tendríamos que darle la razón a la clase trabajadora en el sentido de que el salario mínimo debería ser de B/.650.00 mensual.

No obstante, un aumento así tiene muchas implicaciones económicas y sociales que yo mismo no alcanzo a comprender. Pero lo que sí se puede ver a simple vista, es que un aumento de B/.650.00 mensual provocaría un infarto colectivo en la empresa privada. Y posiblemente el remedio sería peor que la enfermedad.

El cambio le llegó a los trabajadores con un aumento que les permite mejorar su poder adquisitivo. Pero hay que estar vigilantes de que los empresarios inescrupulosos no le trasladen este aumento a los consumidores.

*Abogado ambientalista.dagobertofranco04@gmail.com