28 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Políticos y periodistas

Los criterios de noticiabilidad política constituyen los usos más importantes de las rutinas profesionales de los periodistas. Es común ...

Los criterios de noticiabilidad política constituyen los usos más importantes de las rutinas profesionales de los periodistas. Es común que exista diferencia entre lo que es noticia para un periodista y lo que es noticia para un político.

Esta realidad cobra características de confrontación cuando el político llega al poder a través de las elecciones populares y los periodistas comienzan a divulgar las fallas o errores de la administración entrante, que después se verán reflejadas en una caída en la popularidad. Igualmente, cuando se esta en la campaña electoral los políticos que se ven beneficiados coyunturalmente con las noticias y las encuestas, encuentran en los periodistas sus mejores aliados.

No obstante, aquellos que no se ven favorecidos por la cobertura periodista y caen en las encuesta de opinión, tienden a responsabilizar de su suerte a los periodista. Los políticos olvidan que una campaña electoral la gana o la pierde el candidato y ello no es responsabilidad del periodista ni de los medios de comunicación.

En apariencia existe un conflicto permanente entre el político y el periodista, pero los políticos y periodista tienen un interés común: Necesitan llegar al público. Al político le interesa el público en la medida en que en él están los votos potenciales, susceptibles de engrosar las filas electorales para darle el triunfo. Al periodista le interesa el público en cuanto que en él están los consumidores potenciales de la información, susceptibles de incrementar los índices de audiencia con que los medios se presentan antes las empresas anunciantes. Es decir, tanto como para conseguir más votantes como para conseguir más audiencia, políticos y periodistas se requieren mutuamente.

Los políticos necesitan de los periodistas, porque quieren que el grupo, sus votantes potenciales, les vean en los medios de comunicación preocupados por su futuro y con una buena imagen. Para ello, buscan la portada, el comentario, el ángulo de la cámara favorable o una cobertura noticiosa de sus eventos positiva.

Los periodistas, por su parte, necesitan de los políticos, pues solo tendrán credibilidad ante su audiencia si consiguen información (noticias, entrevistas, exclusivas, declaraciones, etc.) fiable y de primera mano. Los periodistas necesitan y buscan la cercanía con las fuentes autorizadas.

Los periodistas quedan en cierta medida sujetos a los políticos, porque si quieren información fluida de fuentes autorizadas tendrán que mantener y cultivar contactos regulares con los personajes públicos y pasearse por los ministerios o por las instituciones. Además, que esta información fluida exige, por parte del periodista, una cierta “ fidelidad ” o “ lealtad ” a la autoridad, así como una confianza en las explicaciones oficiales.

Por su parte los políticos quedan también sujetos a los periodistas en la medida en que, si quieren un espacio en los medios de comunicación, tendrán que adecuarse a determinadas exigencias (aunque solo sea de tiempo y espacio) que éstos imponen. Muchas veces quienes ejercen el poder olvidan esta ecuación entre la necesidad del periodista y las exigencias del político.

Es importante recordar que un periodista selecciona la noticia en virtud de aquello que considere puede atraer o interesar a la audiencia. El político ve la noticia con otro sentido, el de la oportunidad para obtener apoyo popular.

En materia de las noticias políticas, los medios y los periodistas aplican, además, unos usos profesionales muy específico. Por ejemplo, una noticia política importante debe generar conflicto. Hay noticia política si hay controversia al respecto, si hay dos partes enfrentadas en torno a una cuestión polémica de las que saldrán vencedores y vencidos. Tal es el caso de la procuradora general de la Nación, que actualmente ocupa la atención del público, los graves problemas de inseguridad que vive el país, el futuro legal de Ernesto Pérez Balladares o el caso del avión presidencial.

Además, los buenos periodistas saben que una noticia política ha de ser objetiva, o al menos, ha de demostrar que, ante el aspecto conflictivo del que se trate, hay por parte del periodista un tratamiento equilibrado, neutral y no partidario. Los periodistas y los medios de comunicación que olvidan esta norma tienden rápidamente a perder su credibilidad y como consecuencia, su audiencia.

Todos estos criterios que hemos expuesto hablan de un enfrentamiento de intereses tras el que se libra una batalla, la de decir qué y cómo se habla de los problemas políticos y de las personas en ellos implicados.

El problema en nuestro país es que los dirigentes políticos no se interesan en conocer cómo funciona el periodismo y bajo qué premisas actúan los medios de comunicación. Olvidan con frecuencia que los medios de comunicación viven de la noticia, pero aquella que genera interés en la audiencia y produce polémica. Además, la prensa en general es un balance del poder político y en muchas ocasiones se transforma en un verdadero poder con capacidad de transformar la sociedad.

*Ingeniero y analista político.blandonc@cwpanama.net