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18 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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El precio a pagar

La educación de los niños ha cambiado durante los últimos años. La forma en que nuestros padres y abuelos educaban es totalmente diferen...

La educación de los niños ha cambiado durante los últimos años. La forma en que nuestros padres y abuelos educaban es totalmente diferente a cómo se hace hoy día. Las leyes actuales que antes no existían, en cierta forma priva a los padres el derecho de aplicar la disciplina. Asumir el rol de papá y mamá no es fácil y hay que ayudarlos, porque no saben cómo hacerlo.

“ Cada cual cría y disciplina como mejor le parece ”, se suele decir, porque hay a quienes no les gusta que les digan cómo hacerlo. La realidad es que no existe un manual para ello, y lo que funciona para unos, no necesariamente funciona para otros. Es ahí donde les toca a los padres escribir su propio manual de disciplina, en que la comunicación es de vital importancia precisamente por los cambios que los tiempos traen consigo.

Muchos de nuestros niños y adolescentes vienen de hogares destruidos, generando una autoestima baja y un grado de ignorancia muy alto, porque se carece de amor, respeto y de una guía espiritual que debe prevalecer en el hogar. Otros, en cambio, fueron abandonados a su suerte porque la vida les arrebató a quienes les dieron la vida o decidieron huir antes de enfrentarse a esa responsabilidad.

No educa el que más grita y el que golpea con palabras hirientes y con el puño cerrado. Los niños y adolescentes son personas en desarrollo y necesitan límites para encontrar su sitio en el mundo, pero una excesiva rigidez o un exceso de libertad son contraproducentes, porque pueden sentirse asfixiados por las normas impuestas o abandonados por la carencia de las mismas.

Los padres por procurar un mejor estilo de vida, tienen que trabajar y se ausentan por largas horas del hogar. Entonces, no es de extrañar que el muchacho se encuentre solo en casa y con amigos en plena ociosidad y cuyas mentes son expuestas a programas absurdos y dañinos de la televisión, de videos juegos violentos, y navegando por la Internet en busca de emociones. Eliminarlos de la vida diaria de los pela”os lo veo bastante difícil, porque tienen toda la libertad del mundo aunado a la falta de supervisión.

Criar hijos es responsabilidad de dos, pero tristemente por alguna razón se le deja esta tarea a la abuela, a la maestra o a la doméstica. El que piensa tener hijos con este tipo de mentalidad, ya de por sí es un fracaso anunciado, sobre todo cuando los chicos no son fáciles de manejar por problemas de conducta que fácilmente pueden caer en el consumo de drogas y alcohol.

Desde luego, la educación de los hijos requiere tiempo. Pero no mucho, sino todo. Porque en todo momento, se quiera o no, se están enseñando cosas muy importantes a los hijos, tanto si se le castiga, se les mima o se les divierte; tanto si se les trata con indiferencia, o se hace con preocupación. Siempre se está enseñando, formando o.. deformando.

No importa cuál sea tu estatus social o económico. Educar con amor es la mejor herencia que le puedes dejar a los tuyos. Habrá derrotas y momentos en que parecerá que todo se ha perdido, pero con sobradas razones para proseguir con esperanza hasta el fin de la prueba.

Inténtalo y verás …

*Especialista de la conducta humana.gemiliani@cableonda.net

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