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24 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Liderazgo comprobado

Las elecciones primarias del Partido Panameñista fueron el 6 de julio de 2008. Un total de 269,508 adherentes estaban habilitados para v...

Las elecciones primarias del Partido Panameñista fueron el 6 de julio de 2008. Un total de 269,508 adherentes estaban habilitados para votar y se presentaron 2940 precandidatos a los diferentes puestos de elección. Se postularon siete precandidatos a la Presidencia de la República: Juan C. Varela, Alberto Vallarino, Marco Ameglio, Manuel Zambrano, Adriano Gutiérrez, Darío Serrano y Jorge Gamboa Arosemena.

En una elección totalmente transparente, en donde unos 151,000 votos (56% del total) fueron escrutados, Varela ganó la candidatura presidencial con 82,476 votos (54,96%), seguido por Vallarino con 52,755 (35,27%) y Ameglio con 5055 (3%), mientras que el resto de votos (7%) fue repartido entre los otros cuatro candidatos y votos en blanco y votos nulos.

De inmediato, lejos de reconocer el triunfo de Varela, Gamboa inició sus ataques en contra del presidente del Partido Panameñista, luego candidato y ahora vicepresidente-canciller, de una manera casi obsesiva, pero jamás movió un dedo para apoyarlo en la campaña ni en Alianza.

Quitando la brusca. ¿Cuántos votos sacó Gamboa de ese 7%? ¿Sacó 1% ó 0.05? La información es importante, porque, si los medios le dan preponderancia, todo el mundo imagina que debe ser porque tiene un liderazgo comprobado. No obstante, es claro que solo se representa a sí mismo, no representa ni a las bases, ni liderazgo alguno dentro del Partido Panameñista.

Para mí la cosa es sencilla: 1. Nadie que no hizo nada en la campaña; 2. O que dio contra a las decisiones que precisamente nos llevaron a ser gobierno; 3. O que se alió con el enemigo; 4. O las tres anteriores juntas, tiene derecho a criticar un carajo, hacerlo así, además de irracional, es inconsecuente e inmoral.

Los efluvios pasajeros de cierto liderazgo dentro del partido de gente como Gamboa y Domínguez se desvanecieron hace rato. Pasaron, en virtud de un panameñismo renovado, pero fuertemente fundamentado en la doctrina social de su máximo líder, a un panameñismo que no cree en los tradicionales cacicazgos o políticas de borregos, por quien enuncia una opinión o tira una línea, fue héroe civilista o guerrillero en Piedra Candela o primo en séptimo grado del líder fundador.

Para el que no quiere entenderlo, el Partido Panameñista empezó hace años un movimiento de renovación que lleva adelante con mucha eficacia Juan C. Varela, donde es necesario que sus líderes experimenten lo que el pueblo sufre, que vivan las necesidades del hombre del campo, que se mojen los pies cruzando las charcas de la mano de esa clase política —cholo e indio—, que nos entregaron sus votos hasta debajo de las piedras, porque saben que con la actual dirigencia, con el liderazgo comprobado de Juan C. Varela, vicepresidente de la República, hay doctrina social, soluciones prácticas a sus problemas y no vanas palabrerías.

*Panameñista.recursossinlimites@gmail.com