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08 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El Ministerio de Seguridad y el silencio del PRD

El martes de la semana pasada se aprobó en tercer debate la creación del Ministerio de Seguridad Pública. Sorprendentemente, la bancada ...

El martes de la semana pasada se aprobó en tercer debate la creación del Ministerio de Seguridad Pública. Sorprendentemente, la bancada del PRD se abstuvo.Y para finalizar la sorpresa, no presentó un informe de minoría. Por su parte la dirección del partido no se refirió al tema en ninguna de sus acostumbradas denuncias contra del Gobierno. O sea que nos quedaremos sin saber nunca, por qué razón no aceptamos esa iniciativa.

Lo paradójico de todo esto es que el ministro de gobierno del presidente Martín T. ha defendido en dos ocasiones tal iniciativa y el grueso de la oficialidad de las extintas FFDD ha reconocido el hecho como un paso justo y necesario en las medidas que el Estado panameño debe asumir en la lucha contra la violencia callejera y el crimen organizado tanto internacional como local. Este hecho trae a colación un tema que debemos tener claro.

El papel de una organización política de oposición, es el de mantener una militancia y una vigilancia constante para preservar y defender las normas democráticas que sirven de base a su participación ciudadana. En un país de democracia electoral este principio marca las relaciones que la oposición debe desarrollar ante el Gobierno.

Pero también existe una agenda de Estado que implica otro tipo de debate y de posiciones porque son temas que atañen a toda la sociedad y su solución debe significar una mejoría para cada uno de ellos.

En consecuencia también es un deber de esa oposición ante la agenda de Estado —llámese educación, salud, trabajo, seguridad pública o nacional— dejar de lado las condenas genéricas y de enemigo potencial y ocupar una posición de participación democrática y asumir por igual un reconocimiento a la necesidad de resolver estos temas en conjunto, respetando la identidad y formas de pensar de cada uno de sus actores.

Es cierto que el tema de la seguridad no se encuentra en su mejor momento ante la población afectada y que los prejuicios a que aumenten las iniciativas para reforzar el mando civil de los estamentos de seguridad con un fuerte componente de figuras provenientes de la extinta Fuerza de Defensa, genera desconfianza en la sociedad, pero no menos cierto es que estos pasos no han sido improvisados.

Me explico: Ante todo el tema de Seguridad —llámese nacional o ciudadana— es uno de los temas más apremiantes del Estado-nación, ante las nuevas realidades que se plantean de amenazas y de riesgos, unas de carácter nacional y la mayoría de origen externo. En el anterior Gobierno de Martín T. —a mediados de 2008— se firmó un compromiso regional conocido como Plan Mérida. Una iniciativa auspiciada por toda la comunidad de inteligencia de Estados Unidos más el Departamento de Estado y el de Justicia.

Un Tratado Internacional de Seguridad. En el, Panamá asume un sinnúmero de compromisos dando pasos, entre otros deberes, a la creación del viceministerio deseguridad para transformarlo luego en ministerio.

El Poder Legislativo, como agente participante de la política nacional, juega un papel destacado para mantener la agenda de seguridad, como parte de los intereses de la nación y no del Gobierno de turno. Por eso no me explico el silencio adoptado por la bancada del PRD teniendo de su lado a las mejores cabezas pensantes en materia de la seguridad nacional.

La pérdida de oportunidades para desarrollar nuestra visión de Estado-nación y buscar los consensos sociales que el país reclama.

Para establecer las reglas de juego en las que —en esa materia— los diputados actúan como parte del poder del Estado y no como representantes de su partido.

*Miembro del PRD rvasquezch@cwpanama.net