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25 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Panamá bajo fuego

El concepto que se tenía en la edad media en cuanto al poder estaba sustentado sobre ciertas bases filosóficas y jurídicas que anteponía...

El concepto que se tenía en la edad media en cuanto al poder estaba sustentado sobre ciertas bases filosóficas y jurídicas que anteponían en primer término la idea que el poder debía ser utilizado para el bien, en contraposición a permitir que el mal campeara en la tierra; la frase “regnunt regnan per Domini”, conlleva a la justificación que todo poder debe representar la bondad y la justicia de Dios.

Dejando atrás la edad media y concretándonos en nuestro Panamá, parece ser que desde hace mucho tiempo, unos 20 años más o menos, el mal campea en nuestra tierra, a través de los sicariatos, de las ejecuciones, de las vendettas, de los tumbes, etc.

Estas personas se han tomado la sociedad y tienen a nuestro país bajo fuego constante y peligroso. Para éstos no existe el mínimo de arrepentimiento, no los guía el bien ni compasión ni empatía alguna con la sociedad, a no ser el restregarle en cara su más completa impunidad; no existen ancianos, niños, jóvenes, estudiantes, profesionales, sacerdotes o pastores, autoridades políticas y civiles, policías, familia, hijos, madres o esposas. Sólo existen víctimas que asesinar; su forma de pensar y de vida basada en un desprecio a la vida.

Ese grupito de individuos tiene a este país cogido por la pluma del buche, como decía mi madre, porque no hemos entendido una cosa: estas personas no tienen regla alguna, no tienen moral ni escrúpulo alguno y no entienden lo que es la convivencia, por lo tanto el mal campea en ellos y en la oscuridad a que someten a los familiares de sus víctimas. No representan la imagen de la gente pobre y humilde, idealizada en las novelas de Víctor Hugo -Los Miserables-. Eso no existe, no son perseguidos por el hambre sino por la codicia, no podemos confundir un romanticismo sobre el gueto, porque me niego a aceptar que por ser de color y pobre se debe ser del gueto y criminal, ¡ello no es así!

Es el deber de todo Estado político defenderse con todo lo que tenga a su disposición, partiendo de la LEY que busca que impere el bien y la proa protección de individuos sanos, diligentes respetuosos, cívicos y honrados que en mayoría abrumadora son más en este país. No es tan solo solicitar un aumento de pena de cárceles ni solicitar la pena de muerte, ello no va a contener la criminalidad; se trata de enfrentar a la criminalidad con nuevas reglas: recompensas por información, protección a testigos, reubicación de testigos, cárceles más alejadas de tierra firme, más patrullas por sector, cámaras vigilantes y capacidad máxima de respuesta a una agresión letal, etc. De no hacerlo así la ciudad y el futuro de este país estará en manos de un individuo que jamás apreció la educación como vehículo de superación y convivencia, un individuo que cree encarna a un pobre capo incomprendido.

La inteligencia es la mejor herramienta que posee un individuo, busquémosla juntos y propongamos nuevas soluciones.

*Docente en filosofía-historia. cocranc@hotmail.com