16 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

EEUU e Israel: Alianza y lealtad

EEUU ha quedado estupefacto con la posición del gobierno de Israel de rechazar la mano que le da de comer. Washington insiste en que Tel...

EEUU ha quedado estupefacto con la posición del gobierno de Israel de rechazar la mano que le da de comer. Washington insiste en que Tel Aviv tiene que someter su política exterior a los dictados de EEUU. Sin embargo, los gobernantes del partido Likud se han atrincherado en posiciones que aparentan ser autodestructivos.

Los analistas norteamericanos señalan que Israel y EEUU tienen un enemigo común en la región: la República Islámica de Irán. A la vez, cuentan con aliados comunes: Arabia Saudita, Egipto y Jordania. En este caso, los viejos adagios deberían tener plena vigencia: los enemigos de tus amigos son tus enemigos.

La pieza que rompe la estrategia de EEUU en el Medio Oriente es Palestina. Un pueblo que tiene 60 años de estar luchando para ser reconocido como país soberano. Desde 1967 Palestina es ocupado militarmente por Israel. Casi medio siglo de una política israelí de represión y opresión le ha costado la vida a decenas de miles de palestinos. EEUU le pidió a Tel Aviv que no construyera más viviendas en la parte oriental de Jerusalén, capital de la futura República Palestina. (Israel tiene actualmente un proyecto de construir 1,600 viviendas como primer paso de un plan que incluye un total de 50,000). La agencia de noticias española EFE , informó el Viernes Santo, que la conmemoración tradicional de la muerte de Jesús en la Cruz se realizó pasando por barrios recién ocupados por judíos. La Vía Dolorosa ahora es habitada por judíos que expropiaron las casas de cristianos y árabes que fueron expulsados del sector.

“En la tercera parada (de la vía Crucis), agrega el despacho, en la que según la tradición Jesús cayó cuando cargaba la cruz, se emplaza una vivienda propiedad del ex primer ministro israelí, Ariel Sharón, que fue confiscada a una familia cristiana palestina”.

La solicitud de Washington tiene como objetivo promover un entendimiento entre los distintos gobiernos árabes en torno al futuro de la región. Los aliados de EEUU están de acuerdo en aislar e, incluso, atacar militarmente a Irán, pero con la condición que Palestina se convierta en un Estado soberano. Por lo menos, que Israel se comporte como un aliado leal. Israel se negó a hacerlo y de la peor manera, humillando públicamente a toda la cúpula gobernante de Washington. En estos momentos los gobernantes en Washington perciben a Tel Aviv más interesada en conservar un pacto interno de partidos de extrema derecha, decididos en anexar a Palestina, que en mantener la dominación de EEUU en la región. En la década de 1970 el secretario de Estado, Henry Kissinger, le dobló la mano al primer ministro Begín cuando éste se resistía a negociar la paz con Egipto. Fue una paz norteamericana que aseguró tener al lado de Washington ese poderoso país árabe.

Un creciente número de judíos en EEUU —que escriben en los medios de ese país— están nerviosos por el desarrollo del actual impasse entre los dos países. ¿Qué consecuencias puede tener un enfriamiento del compromiso que ha tenido EEUU para con Israel? Aún más, ¿puede el apoyo de los judíos en EEUU para con Israel sufrir una crisis? Ambos escenarios parecieran muy drásticos y alejados de lo que ha caracterizado la historia reciente.

Sin embargo, como lo han dicho sus gobernantes desde su independencia, EEUU no tiene amigos, sólo tiene intereses.

*Profesor de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA gandasegui@hotmail.com

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