19 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Un dólar al día

Unas semanas atrás fui a la ciudad de Las Tablas en compañía de mi esposa y mis padres, específicamente a un regimiento llamado Quebrada...

Unas semanas atrás fui a la ciudad de Las Tablas en compañía de mi esposa y mis padres, específicamente a un regimiento llamado Quebrada Grande que pertenece al Corregimiento de Bajo Corral de dicho Distrito. Mi padre es oriundo de dicho regimiento y decidimos ir a ver a un tío llamado Reynaldo, mejor conocido como tío Gin que vive en dicha región.

En las conversaciones de todo tipo, que se sostienen luego de haber cierto tiempo de no verse (yo tenía casi dos años), Salieron las anécdotas referente a lo duro que era ganarse la vida en aquellos días en medio de tantas necesidades; contaban que en aquellos días el pago por tirar colin (machete) al igual que hacha era de un dólar diario. Escuchaba con detenimiento lo expuesto que estaban mi padre, su hermano Tito y el tío Gin a picaduras de culebras, mojarse con la lluvia a mitad de trabajo.

Decía mi tío Gin, que habían árboles tan altos y gruesos que a veces eran hasta cuatro hacheros a la vez, y que tenían que treparse en una talanquera (base de madera) para poder cortarle bien, todo esto a pesar del sol inclemente y calores sofocantes.

Al hablar de este y otros temas afines de la época, lo decían con cierta nostalgia, risas y uno que otro comentario que hacia reir a todos, pero en el fondo a pesar de lo difícil de aquellos trabajos o contratos no desmayaban, siempre mirando a alcanzar mejores cosas.

Mi padre y su hermano unos años después salieron de aquel poblado y se establecieron en el comercio al por menor en la capital, el tío Gin, poco a poco se quedó en la compra y venta de ganado con carnicería, y hoy tiene su propio negocio. No veo por dónde caben las personas que se quejan de lo difícil, de los obstáculos de la vida; en aquellos tiempos en verdad era duro ganarse un real a expensas de la salud e incluso de la vida misma, sin ayuda del gobierno ni bonos ni nada parecido.

Por eso comprendo la insistencia de mis padres al igual que la de muchos en que los hijos estudiaran, que fuesen gente de bien, y la frase que siempre recuerdo “La plata no se recoge en los palos, hay que trabajar”; ya que para ellos fue muy difícil el progresar y tener sus cosas.

Sé que hay muchas familias que tienen anécdotas de este tipo que pueden enriquecer nuestra experiencia, nuestra perspectiva de ver la vida y de lo que cosechamos gracias al esfuerzo y sacrificio de nuestros familiares cercanos; imagino incluso muchas familias que se levantaron a punta de trabajos como estos (hacha y machete), o tomando puestos de comida (fondas), vendiendo chances clandestinos, planchando ropa, vendiendo raspaos, hot dog, etc.

Actualmente, salir a la calle y meter hojas de vida para obtener un trabajo remunerado con prestaciones es sencillo, hay que tener persistencia y contar con buena actitud; mi padre, su hermano y tío no contaban con nada parecido, por eso comprendo cuando dicen: “Jooo. ustee. taa. suave elijo!! ”

*Director del PRD. nino26880@gmail.com

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