23 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Tránsfugas y legado

Realmente espero que los historiadores estén tomando nota. Vivimos tiempos interesantes que deberán quedar debidamente documentados en l...

Realmente espero que los historiadores estén tomando nota. Vivimos tiempos interesantes que deberán quedar debidamente documentados en los registros históricos de la nación. Por un lado, hay un grupo de panameños preocupado por llevar el rumbo el país por caminos de mayor prosperidad. Siempre he cuestionado, sin embargo, si la intención es totalmente incluyente, para beneficio de todos. También tengo dudas sobre el trabajo en materia de desarrollo cultural y sobre si podremos corregir las faltas en materia educativa. Pero, volviendo al tema, hay un trabajo intenso de documentación que es necesario que se haga, porque creo que la conducta social y política actual determinará la relación social de la sociedad del futuro.

Semanas atrás decía que “…mantener la estructura familiar en estos tiempos es uno de los retos más difíciles para toda sociedad. Las amenazas de descomposición social como consecuencia de modelos de comportamientos nocivos e individualistas hacen casi imposible ejecutar estrategias para poner en marcha procesos de cambio que contrarresten las deficiencias sociales”.

Varios personajes de la vida política han optado por abandonar las estructuras políticas de la cual formaban parte, muchos elegidos con la ayuda de aquellos partidos. Muchos por segunda, tercera y hasta por cuarta vez en su vida. Tránsfugas, como se les define popularmente. Me llena de interrogantes saber cómo es la relación familiar de estos personajes: ¿Qué argumentos le dan los padres a sus hijos en formación al hecho de que ha saltado de un partido político a otro, varias veces, en los últimos 15 ó 20 años? ¿Cómo se explica eso? ¿Cómo se educa a los hijos con esos ejemplos?

La documentación histórica de un evento no se constriñe a la recopilación de una pila de documentos considerados oficiales, escritos y preparados, editados y reformulados por burócratas institucionales a quienes se les ha asignado la tarea. Los hechos históricos, para entenderlos y poder tener una visual y una comprensión lo más confiable posible de cómo se llegó a una situación o decisión en particular; o de cómo se dio o llevó a cabo un evento en su justa dimensión y magnitud, deben contar con las notas al margen de uno o varios observadores, acuciosos y celosos de puntualizar – casi fotográficamente, y en su más íntimo detalle – todo un panorama.

Se trata de la labor de aquellos que se toman el tiempo para relatar las condiciones del clima. La intensidad con que el sol o la lluvia impregnaban su efecto sobre el momento. Lo acalorado de una discusión técnica o filosófica.

La negociación. La puja o repuja de ideas y conceptos, de personas o grupos para llegar a un acuerdo que pueda definir el camino a seguir en un momento determinado de una situación determinada, para seguir redefiniendo el universo.

Se trata de plasmar el sentido de la conducta de los personajes, de los que son dignos en su condición política e ideológica y los que saltan cada cinco años. Se trata de su esencia y condición humana y de cómo transita con ella entre los obstáculos de la vida. Documentar sus desdenes y asombros. Sus impaciencias y pastosidades. Sus amabilidades y desprecios. Sus momentos de duda. Sus tolerancias y su paciencia. Salvar para las generaciones posteriores lo que conocemos hoy como el “matraqueo”: El inteligente. El matraqueo intelectual y, también por desgracia y en favor de la historia, el “matraqueo” grosero y mundano con el que vivimos a diario.

La documentación requiere grabar las palabras didácticas e ilustrativas de pensadores y conocedores de un tema que ayudan en la construcción de un entendimiento formativo sobre nuestra realidad biológica social y, marcar entre paréntesis, el blablablá ensordecedor y constante que muchas veces no podemos distinguir, de gente que habla y habla seriamente de asuntos y temas de los cuales no saben absolutamente nada.

Tenemos como nación enormes desafíos para corregir las deficiencias actuales en lo socio-político y cultural. Pero claramente la mayoría de los personajes o grupos que nos deben guiar cotidianamente, muestran deficiencias para asumir las responsabilidades presentes. No hay madurez política, ideológica ni cultural.

No cuestiono que a lo largo de su vida política un individuo puede reformular honestamente sus fundamentos ideológicos. Pero el transfuguismo olímpico es triste y bochornoso. Es un pobre ejemplo para las generaciones en formación y dejará mucho que decir históricamente de este período de la nación.

*El autor es comunicador social ernestoholder@gmail.com

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