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27 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Lecciones de dignidad

He estado martillando el tema sobre cómo se conduce el individuo en su relación con su entorno. ¿Qué consideraciones tiene? Sus intrigas...

He estado martillando el tema sobre cómo se conduce el individuo en su relación con su entorno. ¿Qué consideraciones tiene? Sus intrigas e ilimitada hambre por obtener ventaja y beneficio personal.Á  Desde hace mucho tiempo y en las últimas entregas me refiero a este tema porque creo que los problemas de descomposición social precisamente son causa —directa -- de la conducta de individuos que no consideran ni a su vecino, su comunidad, el ambiente e incluso la vergüenza que le pueden ocasionar a sus propios familiares—. Hago esta salvedad porque el tema de hoy, no es sobre deportes, es —nuevamente— sobre conducta humana.

Cuatrocientos atletas panameños se presentaron con un orgullo y una emoción visible en el desfile inaugural de los IX Juegos Centroamericanos que se celebran en nuestro país.Á 

En las últimas décadas uno que otro nombre ha sido constante en la representación de Panamá en eventos de esta naturaleza: Eileen Coparropa, Irving Saladino, Bayano Kamani, Yesika Jiménez y, más recientemente, Alonso Edward, entre otros. Sin embargo, en lo que se refiere a la dirigencia del deporte en nuestro país de las distintas organizaciones, hay nombres que han sido la constante por décadas, literalmente.

En el 2007 en las vísperas de los Juegos Panamericanos que se celebraron durante la segunda mitad delÁ  mes de julio en Brasil, un grupo descontrolado de panameños, pisoteó su responsabilidad primaria como salvaguarda y promotor del deporte y del deportista olímpico nacional.Á  Desecharon su condición de patriotas para,Á  sin la menor vergüenza posible, pisotear y poner a un lado la reputación y el honor del país por sus intereses personales. Panamá fue suspendido de toda competencia internacional.

En ese entonces nuestros deportistas olímpicos dieron muestra de nobleza y verdadero patriotismo.Á  Teniendo la opción de competir bajo la bandera olímpica internacional, optaron por no asistir si no era bajo la bandera nacional.Á  El gobierno de turno intervino; los pocos atletas pudieron asistir y participar y la bandera panameña ondeó como debía ser. Creo que los panameños no han olvidado ese y otros incidentes relacionados al tema del deporte de competencia olímpico e internacional. Pena ajena fue lo que experimenté durante el evento de inauguración cuando el público presente en las graderías del renovado estadio Rommel Fernández,Á  rechazó al eterno y controversial Melitón Sánchez, presidente de la Organización Deportiva Centroamericana, con un abucheo que duró todo su discurso.Á  También recibió el rechazo del público Miguel Sanchiz, presidente del Comité Olímpico de Panamá.

No es digno ni mucho menos fácil para los familiares cercanos ver a un miembro de la familia en una situación tan delicada y embarazosa.Á  ¿Cuándo y dónde se preocupa alguien como el Sr. Sánchez del bienestar emocional y de la vergüenza de sus hijos, familiares y amigos? Y, como él, muchos otros actores de la vida nacional: políticos, dirigentes gremiales, empresarios, representantes de la sociedad civil y hasta religiosos.

Pero volviendo al tema, ¿cuatrocientos desfilaron bajo la bandera nacional?Á  ¿De dónde salieron tantos entusiastas atletas panameños? Hemos ido conociendo poco a poco algunas de estas historias que representan —para calmar mi escepticismo— valiosos ejemplos de nobleza y humildad humana. Por ejemplo, un medio local reportó que “El pesista chiricano Máximo Víquez, consiguió dos medallas de oro y una de plata en los IX Juegos Centroamericanos, a pesar de no tener trabajo, lugar de entrenamiento adecuado ni entrenador”.Á Á Á Á  Queda claro que el único beneficio para Máximo Víquez es haber representado a su país y las dos medallas obtenidas.Á  Valioso ejemplo para los que el pueblo claramente ha rechazado con su abucheo.

Hay claras lecciones en esto y acepto personalmente que no todo está perdido. Se evidenció la humildad y el orgullo en los rostros y en la conducta de César Barría, Ramiro Mendoza, Davis Peralta, Eileen Coparropa y Roberto Durán que recorrieron los primeros metros para encender una llama que inmediatamente se multiplicó en los rostros de los otros participantes panameños.Á  Ellos han realizado su labor de velar por el honor de la patria toda esta semanaÁ  y lo han hecho bien.Á  A los otros solo les queda renunciar, igualmente, por el honor a la patria. Esa es la conducta que queremos que sea el estandarte cotidiano, en cualquier quehacer humano. Esa conducta allanará el camino hacia la construcción y el desarrollo de un mejor país.

*El autor es comunicador social ernestoholder@gmail.com