Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
Hugo Chávez y Nicolás Maduro, con los miles de millones de dólares que manejaron por tantos años, corrompieron a muchos. Líderes políticos, hasta presidentes del continente y Europa. Periodistas, lobistas e influencers de todas partes. Llegaron hasta penetrar las estructuras de poder de los mismos Estados Unidos, inclusive dentro del Departamento de Estado. Muchos se hicieron ricos con los dólares del petróleo venezolano
Durante el referéndum revocatorio contra Hugo Chávez en agosto del 2004, acudí como invitado del diario El Universal para observar el inusual proceso, plasmado en la misma Constitución hecha por Chávez. Allí se permitía al pueblo revocar el mandato de su presidente para luego de revocado, llamar a nuevas elecciones.
La euforia de la gente se palpaba en las calles y en las escuelas donde la gente votaba. Visité muchos lugares de Caracas, clase media y pobres. El sentimiento era generalizado: Con cinco años en el poder, los venezolanos estaban hartos de un demagogo populista y amigo de Fidel Castro como Chávez.
Dí declaraciones sobre el fraude. Chávez había perdido la consulta seis a cuatro. Los resultados fueron alterados la madrugada siguiente por un Consejo Nacional Electoral, carente de independencia. Perdió el No y Chávez se quedó.
Era el primer fraude de los que hicieron durante todas las elecciones siguientes. Los primeros en reconocer el cuestionado triunfo del chavismo fue el ”prestigioso“ Centro Carter, lo que indujo al entonces secretario de Estado, Colin Powell, a darle su bendición al horroroso fraude.
Martín Torrijos asumiría la presidencia 15 días después, el 1 de septiembre. Yo quería saber la posición que asumiría su gobierno dado que mi partido, el PDC, lo había apoyado, siendo yo su vocero en su campaña. Visité al futuro canciller Samuel Lewis Navarro, quien me preguntó: ¿Por qué has declarado que Chávez perdió cuando hasta Powell dijo que ganó? Le respondí que era la opinión de muchos de los que estuvieron allí. A nombre de Torrijos, me ofreció la embajada de Chile. Sorprendido le señalé que se me designaría a la OEA. Entendí que mi posición frente al chavismo era contraria a la de los nuevos gobernantes que, con aquello de que el PRD era de la Internacional Socialista, se entendería bien con sus colegas chavistas. No acepté cargo alguno.
En mi libro “Imprudencias de un Diplomático Inconveniente” (2016, páginas 93 y siguientes) cuento un pasaje donde se involucra al gobierno de Torrijos.
La juez María de Lourdes Affiuni, liberó de su prisión al banquero Eligió Cedeño, socio de Gustavo Arraiz, quien había sido novio de una de las hijas de Chávez. Arraiz había huido de la furia de Chávez, y vivió cinco años en México. Chávez ordenó la prisión de la juez Affiuni, llegando sus captores a violarla. Cedeño huyó de Venezuela. Vengativo como era Chávez, no se olvidó de Arraiz.
Siendo Torrijos presidente, Lewis Navarro, canciller, y Ana Matilde Gómez, procuradora, Arraiz decidió regresar a Venezuela, vía Panamá. Al llegar a Tocumen fue detenido y embarcado de inmediato a Caracas, sin siquiera una petición de extradición y violando todas las garantías procesales del deportado.
Había que complacer al dictador Chávez. Arraiz estuvo 5 años preso, gracias a la inexplicable cooperación del gobierno de Panamá.
Torrijos, al igual que otros expresidentes latinoamericanos y europeos, se convirtieron en los alcahuetes internacionales de la dictadura chavista. En ese grupo estaban Leonel Fernández de Dominicana, los colombianos Ernesto Samper y Juan Manuel Santos, que llegó a decir que Chávez era su mejor amigo.
También estaban los impresentables Rafael Correa, Cristina Fernández y Evo Morales. El más destacado de todos fue el expresidente de España José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo embajador en Venezuela, Raúl Morodo, fue condenado por recibir millonarios sobornos de PDVSA. Se asegura que, a Rodríguez Zapatero, como premio por su apoyo al régimen, le obsequiaron una mina de oro. A otros se les ha comprobado dineros recibidos del chavismo.
El PRD, comenzando con Torrijos, se apoyó en organismos como el Grupo de Puebla, el Foro de Sao Paulo, la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL), los que avalaron los repetidos fraudes del chavismo.
En el 2018, mientras Panamá firmaba con otros países condenando el fraude de Maduro en esas elecciones, miembros del PRD como Héctor Alemán y Pedro Miguel González, junto al sindicalista Saúl Méndez, celebraban que Maduro había “ganado”. En ese apoyo al chavismo ha habido, además, muchos bancos y empresas panameñas que han lucrado de los dineros robados en ese país. Muchos empresarios, ligados a varios gobiernos, incluyendo el actual. Por eso es que nadie nos cree. De la boca para afuera aborrecemos a Maduro. Pero por detrás, repetimos: No te metas en mis negocios.