27 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Reingeniería democrática

Parece intrascendente y académico el debate sobre la supuesta falta de naturaleza democrática del texto constitucional. No obstante, sí ...

Parece intrascendente y académico el debate sobre la supuesta falta de naturaleza democrática del texto constitucional. No obstante, sí es oportuno considerar que el modelo democrático partidista fundado con la reforma constitucional de 1983, es un modelo agotado, que necesitamos desmontar por completo, abrir los canales de participación ciudadana dentro de la estructura representativa, sin desnaturalizar, precisamente, ese carácter representativo.

Parte de esa tarea, ya se ha venido consiguiendo por diversas vías. Así, la reforma constitucional del año 2004, tiene el valor de abrir la posibilidad de las candidaturas independientes de diputados. Un fallo reciente de la Honorable Corte Suprema de Justicia, permite la postulación independiente a la presidencia de la República, y una recién aprobada iniciativa legislativa, evita la revocatoria del mandato por parte de los partidos, sin que el electorado tenga la palabra final sobre esa determinación.

Todos ellos, son pasos trascendentes para devolver al soberano el control del proceso democrático, abrir el sistema a las candidaturas independientes, y obligar a los partidos a mejorar su oferta electoral, a través del reto que los ciudadanos les hacen desde las postulaciones independientes.

Parte del desmontaje de este control partidario sobre la estructura democrática, tiene que incluir la posibilidad de que un candidato a la legislatura que pierda la postulación en la primaria de su partido, sea postulado por otro partido o de manera independiente. La idea fundamental es que, al final del día, no haya trabas entre el postulante y el elector, y que la medida del oportunismo o apreciación correcta del transfuguismo, esté por completo en las manos del electorado, no del partido.

El tema de la revocatoria del mandato, merece una consideración que no desnaturalice a la democracia representativa. En ese sentido, me parece correcto el sistema constitucional actual de no contemplar la revocatoria del mandato para el presidente o presidenta de la República, pero sí, el juicio político por razones expresamente determinadas en el texto constitucional.

En relación con los diputados, parece sana la idea de dejar en el electorado que los eligió esa determinación final, y en mi opinión, siempre que se incurra previamente en determinadas faltas tipificadas por la Constitución o la Ley Electoral.

Finalmente, el estatuto de revocatoria de alcaldes y ediles, sí pudiera ser más expedito, habida cuenta del carácter eminentemente local de estos cargos. Como anotación final, esta consideración que deja en manos del elector la sabiduría de la elección; no debiera establecer cortapisas para la reelección de ningún cargo de elección popular, salvo para el de presidente del país, en cuyo caso podríamos considerar si estamos listos para acortar en 5 años la posibilidad de que el inquilino del Palacio de las Garzas pueda regresar a él.

*Abogado malcoj2@hotmail.com

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