Temas Especiales

29 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La Universidad de Panamá

La Universidad de Panamá fue creada para servirle al proyecto de nación que concibieron los fundadores de la República y las generacione...

La Universidad de Panamá fue creada para servirle al proyecto de nación que concibieron los fundadores de la República y las generaciones que continuaron su labor. Méndez Pereira y sus colaboradores eran conscientes de las necesidades que tenía el país. A partir de 1935 la Universidad de Panamá comenzó a producir los profesionales que demandaban el Estado, las empresas públicas, las industrias y el comercio. La Universidad egresó generación tras generación de ingenieros, médicos y educadores.

El debate en torno a las políticas universitarias giraba en torno al futuro del país, la cuestión social, los retos del desarrollo, la soberanía y la viabilidad del proyecto de nación. Profesores y estudiantes reflejaban las preocupaciones de los diferentes sectores sociales del país. Al mismo tiempo, estremecían los cimientos de la sociedad con sus pronunciamientos y sus manifestaciones publicas.

La Universidad de Panamá era una institución que vibraba con el país y el país le enviaba a sus mejores hijos para ser formados en el espíritu de una nación en movimiento, en construcción. Fueron los universitarios panameños quienes hicieron realidad nuestro anhelo de soberanía, que universalizaron la educación, levantaron el lema de ‘salud igual para todos’, que ocuparon las plazas claves de nuestras industrias y que hicieron realidad el anhelo de ser libres de frontera a frontera.

Las políticas neoliberales aplicadas en el país durante el último cuarto de siglo ha ido lenta, pero sistemáticamente desmontando los logros de las generaciones que lucharon en el siglo XX.

El Estado panameño es apenas una caricatura de lo que fue. Las empresas públicas y las industrias prácticamente han desaparecido. El sector agropecuario está en crisis, algunos dicen que está en bancarrota. Nuestra educación y el sistema de salud están en crisis. El proyecto de nación ha sido cuidadosamente engavetado y encerrado bajo llave.

En este contexto la Universidad de Panamá se encuentra buscando el camino que la reúna con el proyecto de nación. Frente a un Estado debilitado por las políticas neoliberales de desregulación, la Universidad no le puede proporcionar su fuerza ni sus recursos intelectuales a una sociedad que no logra encontrar su propia identidad.

La sociedad le está exigiendo a la Universidad de Panamá que se pronuncie sobre los grandes problemas que la aquejan. Le está pidiendo que ponga toda su energía creativa al servicio del proyecto de nación. El Estado dirige los destinos del país por senderos peligrosos y le corresponde a la Universidad de Panamá trabajar en la búsqueda de nuevos caminos.

El avance del crimen organizado refleja una realidad que los panameños no podemos ignorar. Hay que ver el problema de la violencia de manera integral. De igual manera, los problemas sociales y económicos y nuestras relaciones con los países vecinos tienen que ser manejados con un plan nacional de desarrollo. El desgreño administrativo es otro elemento que debe atraer la atención de todos.

La Universidad de Panamá se encuentra sumida en un debate electoral que no conduce a objetivos claros. Algunas de las mentes más claras del país se han pasado meses elaborando tácticas para crear ilusiones falsas en torno al futuro de la institución.

Hay que entender que la crisis de la Universidad no tiene que ver solo con los programas de estudios, los profesores y los estudiantes. La crisis universitaria es el reflejo de una crisis nacional.

El debate no puede centrarse en proyectos de diferentes sectores, tiene que enfocar los problemas del país.

La Universidad no existe para solucionarle problemas a quienes tienen aspiraciones administrativas. La Universidad se creó para servirle al proyecto de nación.

Iniciemos el debate universitario en torno a los problemas nacionales y busquemos sus soluciones. La situación actual de la Universidad de Panamá, arrastrada por un proceso que afecta a todo el país, no debe enceguecer a los discípulos de los Méndez Pereira, Miró o Soler.

Hay que elevar la mirada por encima del horizonte y contribuir en forma decidida a la construcción de la nueva sociedad a la que aspira todo panameño comprometido con la nación. El reto planteado para el debate universitario es hacer de la Universidad de Panamá un proyecto que la ponga al servicio del país.

*PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.