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08 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Jugar con la cadena, nunca con el mono

La presente confrontación entre panameños dista mucho de haberse resuelto. Los errores de ambas partes, pendientes de un serio y respons...

La presente confrontación entre panameños dista mucho de haberse resuelto. Los errores de ambas partes, pendientes de un serio y responsable balance, no abonan al proyecto común de empujar la nación por las vías del progreso y la consolidación de su democracia participativa. La demostración de los hechos nos indica que las cúpulas y élites dirigentes de todos los sectores siguen sin comprender la frágil gobernabilidad que atraviesa nuestro país y en consecuencia carecen de la responsabilidad necesaria para medir los límites de sus acciones.

El levantamiento del pueblo indígena de Bocas del Toro, independientemente de la coyuntura que lo movilizó y las fuerzas que irresponsablemente lo empujaran, lleva el peso de todas las injusticias y atropellos a los cuales han sido sometidos. Las múltiples concesiones hidroeléctricas, la expulsión de sus tierras ancestrales en manos de voraces latifundistas, las amenazas de convertir sus territorios en mortales trampas de muerte con una política de minería que no les retribuye ningún provecho, son algunas de las situaciones que se han acumulado en el tiempo.

La globalización y la economía de mercado también juegan su papel. El abundante turismo ha conllevado a la proliferación de plantaciones de marihuana para alimentar la creciente demanda extranjera. La política ha pervertido a parte de su población. Las ONG’S lejos de ayudar empeoran las cosas, cuando ven a esas poblaciones como algo antropológico de museo viviente y se oponen al progreso y desarrollo con equidad. Pese a eso muchos de sus líderes son hombres y mujeres cultas y estudiadas. Vinculadas internacionalmente a todos los movimientos de protección a la población indoamericana, organismos de los cuales se informan y se orientan. Ellos sienten que su pequeño patrimonio está siendo desmembrado, saqueado, despojados de sus últimos espacios de libertad. En esa región, solo atendida con políticas benéficas y paternalistas de los gobierno de turno, existían y existen las condiciones para que se reproduzcan esos levantamientos masivos de la población. Ese estallido indigenista tiene dos causas: Por un lado un mal manejo de los responsables de Gobierno en la atención a la divulgación, discusión y clarificación de las reformas laborales hacia la burocracia sindical y hacia las masas de trabajadores. En algunos de esos funcionarios, prevaleció la soberbia, la prepotencia, los prejuicios, la ingenuidad y los malos cálculos sobre la acumulación que subyace en lo más profundo de ese pueblo. Pueblo que en su mayoría votó por una esperanza de cambio.

Pero por otro lado, con igual grado de responsabilidad se encuentra la burocracia sindical, sus corrientes ideológicas y dirigentes de la oposición. Se olvidaron todos de una vieja experiencia: Que las masas son por naturaleza radicales. Ningún bando puede jugar al vivo con esa condición del pueblo en la calle. Ahora todos quieren negociar y nadie sabe qué pasó y nadie es responsable, salvo el gobierno que inventó esa Ley. Todo un chiste de mal gusto.

Una burocracia sindical y economicista que siente en peligro su espacio vital de vida. Una dirección radical que expresa su profunda ignorancia de cómo hacer política y desarrollar su acumulación. Que ni siquiera entiende la realidad de los límites del liderazgo de izquierda en Latinoamérica. Una parte de la oposición que lo único que le interesa es demostrar que el proyecto Martinelli es un fracaso y que ellos son la alternativa obligada en las elecciones de 2014, a sabiendas de que es muy poco lo que pueden hacer de forma diferente, salvo esbozar una mejor demagogia. Ninguna de esas tres fuerzas, que caminan cada una por su lado y con sus propios egoísmos, ha entendido responsablemente la situación del país y el escenario regional más los intereses de uso mundial de las grandes potencias sobre nuestra posición geográfica.

¡Sigan queriendo jugar con el mono y no con su cadena!

*ANALISTA POLÍTICO.