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22 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Así lo percibo, así lo escribo

E s realmente curioso y al mismo tiempo interesante observar cómo personas de edad madura, aparentemente informadas, reflejan en sus esc...

E s realmente curioso y al mismo tiempo interesante observar cómo personas de edad madura, aparentemente informadas, reflejan en sus escritos una candidez tan supina cuando escriben sobre la República Bolivariana de Venezuela, y más especialmente sobre el único presidente venezolano, probablemente, de Latinoamérica y quizás del mundo, que en condición de jefe de Estado en ejercicio, producto de un impoluto y límpido mandato popular, se ha sometido a un referéndum revocatorio convocado por los actores políticos de oposición. El cual por cierto no se han atrevido a repetir, para no verse nuevamente derrotados, porque dejaría ante el mundo la evidencia de con quién está la mayoría del pueblo venezolano.

Cabría preguntar a todos aquellos que luego de la bufonada de Álvaro Uribe ante la OEA, repiten los mismos argumentos sobre fotos, videos y mapas, ¿cómo es posible que los organismos de inteligencia colombianos y estadounidenses hayan podido detectar unos pocos campamentos en territorio venezolano, y no puedan entonces detectar los cientos y miles de campamentos guerrilleros que Colombia posee dentro de su propio territorio?

Vale la pena también preguntarse y reflexionar sobre la base de la expresión mediática colombiana en el seno de la OEA, lo siguiente: Si tomáramos como ciertos los señalamientos colombianos contra Venezuela de una presunta complacencia de las autoridades venezolanas por la presencia guerrillera colombiana en nuestro territorio, este mismo razonamiento habría que aplicarlo a las autoridades colombianas y estadounidenses que mantienen la presencia de unos 50000 guerrilleros en territorio colombiano, cantidad de hombres en armas que supera a los ejércitos de muchos países de América Latina y del Mundo, con las desconcertantes y agravantes circunstancias que se supone, porque es público, notorio y comunicacional, que esta presencia se mantiene después de una década de aplicación del llamado Plan Colombia que ha contemplado el gasto de miles de millones de dólares destinados supuestamente a acabarla, y de contar además con la tecnología de espionaje y militar más avanzadas del mundo.

Si Venezuela fuera connivente con 1500 guerrilleros, entonces Colombia y los Estados Unidos serían conniventes con 50000 guerrilleros, que llevan alrededor de medio siglo en pie de guerra.

Por lo que estamos ante un gran fiasco, o ante una incapacidad manifiesta, o sencillamente, como se ha señalado, ante una complacencia con las fuerzas irregulares colombianas, y no precisamente de Venezuela ni de sus autoridades.

Mucho se ha criticado la diplomacia del micrófono, y eso fue justamente lo que hizo Colombia en vez de acudir a los canales establecidos entre ambos países para estos fines, quizás sea porque cuando anteriormente han realizado los mismos señalamientos, la verificación in situ en las coordenadas suministradas por las autoridades colombianas no han arrojado ni vestigios de anterior presencia de irregulares colombianos en el área, o quizás porque como cuando igualmente Colombia ‘denunció’ la existencia de armamento venezolano en poder de los insurgentes colombianos resultó que tanto los seriales como los escudos habían sido clonados y el parque al cual pertenecían los fusiles venezolanos presentados estaban completos; y en una segunda ocasión resultó ser un armamento que la propia guerrilla colombiana había tomado de una instalación militar venezolana en la frontera con Colombia luego de un brutal ataque al mismo, en el cual ocho de los 31 infantes de marina venezolanos fueron asesinados, donde los guerrilleros colombianos, además de matar a nuestros soldados, cargaron con tres ametralladoras, dos morteros, 20000 proyectiles, varias subametralladoras y una lancha artillada de visión nocturna, parte de estas armas las utilizó la Administración de Uribe para prestarse a otro show hace poco tiempo, solo que no se preocuparon ni siquiera por borrarles los seriales a las armas, pudiendo evidenciarse así que era parte del armamento tomado del puesto fluvial venezolano de Cararabo en la zona fronteriza con Colombia.

De manera que los venezolanos aceptaremos, y solo como cortesía, una inspección de la OEA en las áreas señaladas por Colombia como ocupadas por la guerrilla, cuando Colombia acepte una Misión de los embajadores de la OEA en las siete bases militares que los Estados Unidos ocupan en territorio de Colombia, y después que esta bases reviertan a la plena soberanía colombiana, como ocurrió en estas tierras el 31 de diciembre de 1999.

*EMBAJADOR DE VENEZUELA EN PANAMÁ.