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28 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Tío Burro y la Tarima Electoral —I° parte—

Se respiraba un aire sereno, bajo la llovizna, en esa madrugada de campaña electoral, la Placita de Santiago bañada de banderas y papele...

Se respiraba un aire sereno, bajo la llovizna, en esa madrugada de campaña electoral, la Placita de Santiago bañada de banderas y papeletas con las fotos de los candidatos que se disputaban el triunfo.

En el centro de la placita, al lado de la terraza central, estaba una vieja tarima cubierta de banderas mojadas, mientras un adormecido burro, adornado con guirnaldas tricolores, también empapadas, masticaba lentamente su indigerible comida.

La tarima que habían montado era de tubos y madera reciclados de otras tarimas, por eso, a un atento mirar, se veía muy vieja y mal presentada… a su vez, el empapado burro, pese a la llovizna, exponía toda su joven musculatura, pues había sido atentamente seleccionado para ser presentado a los votantes.

Florencia, Italia, 3 de Noviembre 2010.— La Tarima comienza a toser, en el intento de llamar la atención de Tío Burro, el cual viendo la insistencia de la Tarima, con voz ronca y profunda, le dice:

‘A ver, ¿qué pasa, qué te sucede?’.

Y la Tarima le responde:

‘Oiga, es que estoy cansada de todo este trajín... cada uno me viste como quiere, de amarillo y morado, de blanco y verde, de azul y rojo... de todos los colores de este mundo me han vestido... estoy cansada de que me disfracen, de oír las mismas promesas electorales que estos señores hacen cada vez que llega una campaña’.

El Tío Burro escucha en silencio y sigue masticando, sin responder... pasan algunos minutos y la Tarima, que tenía una voz chillona de niño ñañecho, continua:

‘Bueno, y de pueblo en pueblo me montan y me desmontan, y los hijos de los hijos de los mismos políticos, con las mismas promesas, con los mismos discursos electorales, se hacen votar de este ciego pueblo... qué vaina, ¿no?’.

El Tío Burro no responde y continua en su indiferencia total, la Tarima continua:

‘Pero, Usted no se la pasa mejor que yo... porque la figura de ridículo que Usted hace, montado por sus jóvenes candidatos, no es que sea bonita cosa de mirar’.

Y el Tío Burro la mira y, con voz de locutor de radio, le responde:

‘Mire, es que Usted ya está superada, ya la gente no le da la confianza a la vieja política, mentirosa y atrasada... aunque sí le digo, y le confieso honestamente, que me siento ridículo cuando veo a mi patrón vestido de camisilla, con sombrero pinta’o. Gente que nunca ha vivido los problemas de la gente humilde y solo para estos momentos se disfrazan de gente común, de eso sí me avergüenzo’.

Y la Tarima le responde:

‘¿Atrasada yo?.. No, compadre, nosotros seremos atrasados, pero al menos tenemos la dignidad de no jugar con los sentimientos de los humildes’.

El Tío Burro comienza a soltar una carcajada y ataca:

‘Bueno, sí, Ustedes han controlado por años y años este país y se han enriquecido bajo la protección de los políticos cómplices de vuestras porquerías’.

La Tarima, vista la agresión a cual estaba llamada, responde:

‘Pero, hemos hecho muchas cosas buenas en este país, con dinero propio y en vez Usted... ¿de dónde viene tanto dinero, de dónde sale tanto dinero?.. Se lo digo yo de dónde... de la droga, del tráfico de esa porquería... y eso es indigno’.

El Tío Burro se pone bravo y se lanza gritando:

‘Son Ustedes los que están ligados al tráfico y lavado de dinero, a través de vuestra banca, y eso es la pura verdad... Son Ustedes los que han creado la narcopolítica en este país’...

La Tarima, viendo que perdía puntos, se pone a reflexionar, y un silencio invade la plaza... y, después de una meditada pausa, dice con una pícara sonrisa:

‘Bueno, compa, en eso parece que somos igualitos, como mamón boboré’... y la placita se inunda con las carcajadas de los dos adversarios, que, con lágrimas de complacido entendimiento, no terminaban de reír.

Y así llegó la mañanita y con ella los carpinteros que desmontaron la tarima, cargándola sobre un camión y, junto a los tubos y tablas, subieron al pobre burro, listo para irse para otra ciudad... a la distancia se veía el camión alejarse de la placita, mientras en la solitaria Avenida Central aun se lograba escuchar la discusión que continuaba... Tío Burro que le gritaba a la Tarima:

‘¡¿En qué parte del mundo tú has visto que la industria más floreciente del país sea la Presidencia de la República?!’.

Y la Tarima, con su voz de niño ñañeco, le respondía:

‘Eso sucede porque burros como tú alcahuetean ciertas situaciones’. Y entre gritos y respuesta se alejan de la ciudad.

Los carpinteros se habían quedado con la boca abierta bajo la llovizna, mirando la escena del camioncito que abandonaba la ciudad de Santiago, sobre todo al ver y oír al Tío Burro con la Tarima que discutían... uno de ellos grita a sus compañeros de fatiga:

‘Oigan, estoy soñando o me he vuelto loco, cada vez que llega la campaña electoral en este país suceden cosas raras, solo falta que nos traigan a Tío Muleto como candidato’.

*ARTISTA VERAGÜENSE RESIDENTE EN FLORENCIA, ITALIA.