• 07/04/2015 02:00

Cuidado con un día 11 nefasto

Todas las instituciones responsables de la seguridad física de cualesquiera ciudadanos deberían conocer la llamada Ley de Murphy

¿Recuerdan que el 11 de septiembre de 2001, unos terroristas yihadistas destruyeron las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, causándole la muerte a unas 3000 personas, y que el 11 de marzo de 2004, otros terroristas yihadistas hicieron estallar múltiples bombas en el Metro de Madrid asesinando a otras 191 personas? Dado este patrón, el hecho de que la Cumbre de las Américas culmine el próximo 11 de abril bien pudiera constituir una tentación para que dichos terroristas llevaran a cabo otro ataque ese(os) día(s), porque así obtendrían incalculable publicidad por lo que ellos considerarían otra ‘monumental victoria’.

Todas las instituciones responsables de la seguridad física de cualesquiera ciudadanos deberían conocer la llamada Ley de Murphy, que reza: ‘Cualquier cosa que pueda salir mal, va a salir mal’; porque esta ley se remonta al año 1877, cuando un tal Alfred Hold, en un reporte para una sociedad de ingenieros estadounidense, advirtió lo siguiente: ‘Se ha encontrado que cualquier cosa que pueda salir mal en medio del mar, generalmente sí saldrá mal, tarde o temprano’.

¿Han considerado nuestras respectivas instituciones la posibilidad real de que un ataque terrorista pueda darse contra la Cumbre de las Américas o nuestro Canal de Panamá? Han considerado que en Nueva York se utilizaron aviones comerciales para realizar dichos atentados, algo que evadiría todos los ‘anillos de seguridad’ alrededor del Centro de Convenciones ATLAPA y probablemente causaría una mortandad en el circundante corregimiento de San Francisco? ¿Han dispuesto que todos los pasajeros y aviones saliendo o llegando a todos nuestros aeropuertos esos días, aunque solo fueran vuelos particulares, deberían ser inspeccionados por autoridades nacionales o extranjeras? ¿Serán cancelados todos los vuelos que durante esos días no puedan ser inspeccionados debidamente?

Si dichas instituciones contestaran negativamente a cualquiera de las anteriores preguntas, sería importantísimo que, como decimos en Panamá, ‘se pongan las pilas’ inmediatamente, porque estamos refiriéndonos a unos fanáticos para quienes basta que nuestras mayorías no profesen su ‘religión’ para considerarnos como unos ‘infieles’ a quienes el Corán exige decapitar brutalmente, como los soldados del Estado Islámico todos los días degüellan a cuantos cristianos caigan en sus manos.

Irónicamente, incluso podemos estar seguros de que, si bien en un atentado de esa magnitud morirían individuos como Nicolás Maduro, quien ha estado acogiendo y tratando de granjearse la simpatía de dichos fanáticos, esto no influiría para nada, pues dicho mandatario, por ser ateo, solo constituye un infiel provisionalmente útil para ellos.

Debemos reconocer que la Asociación Mutual Israelita Argentina sufrió un mortífero atentado hace más de veinte años y que las repercusiones continúan sintiéndose fuertemente hasta el presente.

*JUBILADO DEL CUERPO DE INGENIEROS DE EE. UU.

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