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28 de Jan de 2021

Doris Hubbard-Castillo

Columnistas

‘Hay luto en mi alma...’ ... GABO...

Desde que lo ‘descubrí’ en mi juventud se convirtió en mi escritor favorito, es más, en una de mis personas favoritas.

Como el título de este artículo dice una vieja canción, la expresión sintetiza lo que siento... el alma enlutecida; aunque hace mucho se sabía de lo maltrecha que estaba la salud del querido, sino amado, escritor mundial, más que solo colombiano... la pena es inmensa.

Desde que lo ‘descubrí’ en mi juventud se convirtió en mi escritor favorito, es más, en una de mis personas favoritas... a tal punto que alguna vez un amigo me reprochó: ‘¿Sabes que hay más escritores?’. Lo miré como si no lo supiera, aunque en realidad era un ‘mira si me importa...’, aunque claro que leo y sigo... y persigo a otros, como Mario Benedetti y un ‘hermoso etcétera’ de genios de las letras...

Sabemos que todos debemos morir, incluso... ... ... Gabo, pero no lo aceptamos, duele. Creo que muchos, sin serlo, sentimos lo mismo que cuando perdemos a un familiar cercano, muy querido.

Pensar en este espacio terrenal sin él, no es lo mismo que saberlo con un lugar ocupado por él. Me hará falta saber que está. Porque muchas de las ‘cosas’ que he hecho en mi vida personal y profesional han tenido un reflejo de él. Incluso, cuando me siento atormentada por mi profesión, que a veces pasa, no tendré en este mundo a quien culpar por ser periodista..., aunque sí tendré a quien más pedirle inspiración cuando me ataque la ‘página en blanco’... Espíritu Santo... te llegó refuerzo.

Maravilloso es venir a este mundo y dejarlo mejor a como lo encontramos, Gabo hizo tal. Increíble... o extraordinario... cómo se admira, ama... casi idolatra, a alguien por lo que dice, escribe... y sin haberle dado un abrazo jamás... Presumía que esto me iba a pasar, desde que supe que estaba enfermo comencé a preguntarme: ‘¿Cómo reaccionaré cuando se muera Gabo?’... Triste tener la respuesta...

Su herencia mundial... a muchos nos pegó o repegó ese amor a las letras, a las palabras escritas, a hablar claro, a ser originales... o tratar de serlo, al sentido del humor genial... muchos nos sentimos interpretados por él... pensamos alguna vez al leerlo: ‘Piensa como yo... ¡o más bien!... ¡yo pienso como él!’... ... ... Me pregunto: ¿dónde queda Macondo ahora?..., ¿en el Cielo?... ¿o en algún lugar intermedio entre Tierra y Cielo?... para mirar hacia allá... Lo necesitaré.