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19 de Jan de 2021

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Magela Cabrera Arias

Columnistas

Carta abierta al alcalde electo de ciudad de Panamá

Así se refleja en las esquinas, barrios y paisajes, en las tradiciones y costumbres.

Ciudad de Panamá, es más que la suma de sus edificaciones y del desarrollo de su trama urbana. Es un producto histórico resultado de las relaciones sociales de su población heterogénea y culturalmente diversa, y de las formas en que ha ido utilizando el espacio. Así se refleja en las esquinas, barrios y paisajes, en las tradiciones y costumbres que representan la diversidad cultural y natural así como la historia de nuestro país.

El futuro de la ciudad empezó a definirse con una idea en un programa, siguió en un discurso. Ha llegado el momento de construirlo con planes y proyectos que incluyan la descentralización y especialmente la participación informada, activa y constante de nosotros los ciudadanos.

Así nos apropiaremos de la ciudad y la construiremos a la medida de nuestras necesidades y visiones. Los que aquí vivimos queremos construir nuestros sueños de una ciudad incluyente, solidaria, educada, justa, verde, limpia y segura, donde los niños y los ancianos, y el Espacio Público y la Cultura tengan un lugar distinguido.

Queremos una ciudad donde todos, especialmente los más humildes, tengan derecho a disfrutar de los árboles, de los parques, de las bancas y del paisaje. Donde la salud, la educación, la vivienda y el trabajo dejen de ser un lujo para unos pocos para ser un regalo cotidiano para todos.

Donde todos los barrios gocen de agua limpia y abundante; donde las veredas sean amplias e iluminadas y todas las calles tengan un nombre. Donde el capital ya no pueda comprar el sol ni los árboles, ni la historia; donde los seres humanos y la naturaleza no sean tratados como las mercancías que se negocian en el mercado.

Donde la cultura se propague infatigablemente en los parques y en las plazas; y donde los niños —de todos los colores y clases— olviden la intolerancia de sus padres y sean amigos; y donde se ofrezca una sonrisa y una mano al vecino.

En pocas palabras una ciudad para vivir y disfrutar, de la cual nos sintamos orgullosos.

¡Este el momento histórico de hacer otra ciudad posible!

¡Felicitaciones y adelante!

ARQUITECTA