Temas Especiales

15 de Jan de 2021

Domingo Espinosa G.

Columnistas

Moraleja que dejó la elección

La nación panameña estaba ansiosa, por la llegada de las elecciones, porque se estaba jugando el futuro del país

La nación panameña estaba ansiosa, por la llegada de las elecciones, porque se estaba jugando el futuro del país. El riesgo que se corría era grande y ya el gobierno le había tendido un par de celadas a la oposición. Hicieron lo posible para que ésta no se uniera y cuando plantearon la segunda vuelta electoral decidieron echar para atrás. Bajo esa panorámica el partido del gobierno pensó que el pueblo les daría el voto.

La principal moraleja de esta elección es que los gobernantes tienen que aprender, que los pueblos tienen su sabiduría y que el desconocerla sería un grave error; y éste tomó nota de todas las arbitrariedades cometidas a lo largo de los cinco años, porque lo que la gente sensata percibe, es que se destruyeron las instituciones democráticas y que la astronómica deuda dejada por el gobierno, tiene que pagarla el pueblo .

A pesar de que la Constitución Política y el Código Electoral vigente prohíben el uso de los recursos del Estado en política, esa fue la tónica de los candidatos del gobierno. A tal punto llegó el descaro, que hasta los observadores extranjeros denunciaron esa práctica ilegal. A pesar de todas esas triquiñuelas, el pueblo no se dejó engatusar y tomó cartas sobre el asunto, siendo el principal protagonista de su propio destino.

A raíz de esta situación anómala e ilegal, han surgido impugnaciones a cargos de diputados, alcaldes y representantes de corregimiento a lo largo y ancho de la geografía nacional. Le toca a las autoridades del Tribunal Electoral, evaluar las pruebas presentadas y fallar en estricto derecho. Si a un candidato se le comprueba que utilizó bienes del Estado, debe hacerse una investigación y de ser necesario hacer una nueva elección, pero en iguales condiciones. También es necesario dejar claro que el uso de los bienes del Estado en campañas políticas no es nuevo. Casi todos los gobiernos lo han hecho, directa o indirectamente, solo que este gobierno rebasó en 5 años, lo que otros hicieron en 50.

Las cúpulas de los partidos políticos deben aceptar que a muchos de ellos los alcanzó el principio de Peter, que los ha llevado a su nivel de incompetencia, por lo que deberán retirarse y dar paso a una nueva generación de políticos. Creo que el pueblo habló y con su voto les ha enviado un mensaje alto y claro: si no inician un proceso de reingeniería total corren el peligro de desaparecer, y llevar a sus miembros al despeñadero. De hecho, la crisis de los partidos políticos proviene de un modelo agotado, muchos de ellos alejados de la filosofía que les dio origen, y otros tenderán a desaparecer, porque no tienen doctrina, sino un dueño, que les impone su voluntad caprichosa. Otra situación que se ha presentado, es que las empresas encuestadoras, todas han errado en sus pronósticos sobre los resultados de la elección presidencial, las encuestas solo tienen valor, cuando interpretan científicamente la voluntad popular, pero cuando estas son manipuladas, ¿quién sabe con qué propósito? o son pagadas para torcer la opinión pública, pierden toda credibilidad y deberán aceptar sus consecuencias del desprecio popular.

Pasada ya la elección y la euforia del evento, les debe quedar claro que el pueblo tiene su sabiduría y puede dar un golpe de timón a última hora y cambiar el rumbo de la historia.

ESCRITOR