Temas Especiales

26 de May de 2020

Leonor T. Mendieta R.

Columnistas

Expectativas sobre Juan Carlos Varela

Por los nombramientos que el presidente está haciendo, más los rumores que nunca faltan, parece que le está costando trabajo armar su equipo

Más que sobre el gobierno como conjunto, las expectativas están sobre el nuevo presidente, Juan Carlos Varela Rodríguez, y su capacidad de maniobrar para que la suya sea una administración que logre cumplir sus promesas de campaña, las más importantes, al menos; asimismo sobre su compromiso para que los casos de corrupción del gobierno que fenece no queden impunes y en su administración no haya el mismo problema.

Por supuesto, el equipo de trabajo que elija debe tener la disposición de trabajar como debe ser y no caer en abusos de ningún tipo. Pero, él es quien dirige y sobre él estarán nuestros ojos, muy atentos, y esperamos que escuche y corrija a tiempo y que si algunos de los que está llamando a formar parte de su equipo de gobierno no dan la talla, no tenga ningún miramiento en mandarlos para su casa.

Yo no voté por primera dama ni ministros, ni ningún otro funcionario, voté por Juan Carlos Varela, confiando en que tiene la capacidad para organizar un gobierno que trabaje bien y ponga los intereses del país primero.

Las expectativas son muchas, sobre todo porque al inicio del gobierno del actual mandatario, había mucha esperanza de que realmente hubiese un cambio, pero para mejorar, no para convertir la chabacanería y la sinvergüenzura en estilo de gobierno y de política partidista. Sin embargo, a los pocos meses, nos dimos cuenta del error cometido y de que lo que teníamos era la única esperanza de que los cinco años de la locura pasaran lo más rápido posible.

Por los nombramientos que el presidente Varela está haciendo, más los rumores que nunca faltan, parece que le está costando trabajo armar su equipo. Ojalá los elegidos sean los correctos y que no vengan a meter ni las patas ni las manos ni a vegetar en los cargos, ganándose un montón de dinero, mientras el pueblo, que les paga, se tiene que apretar el cinturón hasta el último agujero.

EDUCADORA (R).