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24 de May de 2020

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Genaro López

Columnistas

Gabinete garantiza continuismo

‘Se trata de los mismos grupos políticos y económicos, los mismos clanes familiares, arribistas y oportunistas, que se han alternado el poder

El primero de julio toma posesión como presidente del país el señor Juan Carlos Varela, cuyo lema de campaña fue ‘El pueblo primero’, mismo que, si lo miramos a partir de la configuración de su Gabinete de gobierno, parece desdibujarse. Basta ver los nombramientos anunciados para confirmar que de lo que se trata es del continuismo.

En primer lugar, mucho de los integrantes del Gabinete participaron en el primer periodo de gobierno de Ricardo Martinelli, periodo altamente represivo ante la imposición de leyes nefastas a los intereses populares y nacionales. Éstos avalaron la ley 30-chorizo.

En segundo lugar, es un gabinete neoliberal, que en diversos momentos ha impuesto medidas económicas lesivas a los sectores que viven en pobreza y pobreza extrema, así como a las capas medias y micros y pequeños productores. Recordar el incremento de impuestos: incorporación del pago de ITBM a los servicios (ITBMS) y el aumento de 5 a 7 %.

En tercer lugar, es un gabinete de familia y socios empresariales, con lo cual garantizan los intereses económicos de los grupos de poder que desde la vida republicana definen presidentes.

El gabinete económico cuenta en su cabeza a Dulcidio De La Guardia, exviceministro de Alberto Vallarino durante el gobierno de Martinelli, de claro corte neoliberal y proempresarial. Recordemos que aún con la expulsión de los panameñistas del gobierno, Martinelli nombró a Vallarino en las juntas directivas del Canal y del Fondo de Ahorro de Panamá. En Educación se ha nombrado a Marcela Paredes de Vásquez, cercana colaboradora de Lucy Molinar en el MEDUCA, quien lleva adelante el proceso neoliberal en la educación (evaluación y acreditación); mientras que en el Ministerio de Salud se ha nombrado a Javier Terrientes y a personas cercanas al actual ministro de Salud, Javier Díaz. En el Ministerio de Trabajo, Luis Carles, viceministro durante la imposición de la Ley 30. En MIVIOT, Mario Etchelecu, asesor de Bosco Vallarino (exalcalde). A esta cúpula se le suman figuras del PRD, quienes han sido designados en algunas secretarías y direcciones.

En el Ministerio de Gobierno se ha nombrado a Milton Henríquez, hermano del actual ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez. En el Ministerio de Seguridad a Rodolfo Aguilera, viceministro de Gobierno y director de la PTJ, en el Gobierno de Mireya Moscoso. Como director de la Policía al comisionado Omar Pinzón, militar de carrera, que fungió como jefe del DIIP, el moderno G-2, durante la salvaje represión en Changuinola y San Félix en 2010 y 2012, respectivamente, y quien hace parte de la Junta Interamericana de Defensa. Además, se anuncia que militares de Senafront y del SENAN, que han violado los derechos humanos de los panameños con su participación directa en la represión al pueblo, patrullarán nuestras calles como continuación del proceso de remilitarización que se incrementó durante el Gobierno de Martinelli.

Con estas expresiones es claro que el nuevo gabinete no modificará el rumbo del gobierno, excepto su manejo (cambios de forma, pero no de fondo), a fin de preservar el mismo esquema que se basa en un modelo excluyente, depredador del ambiente y derrochador de energía. En este escenario, es obvia la debilidad en dar respuesta a las demandas sociales insatisfechas de la población, mucho peor cuando hay un núcleo básico en el Gabinete: el neoliberalismo.

Los tres bloques de la clase dominantes (Arnulfistas-PP, PRD, CD-Molirena), que hicieron derroche de recursos en las últimas elecciones, los unen los lazos familiares y las sociedades y empresas de las que hacen parte. Por ello, como en otras ocasiones, persistirá el acuerdo no suscrito por la partidocracia, pero que siempre se hace valer con la bendición de la embajada norteamericana, de impunidad para todos, salvo algunos chivos expiatorios.

Como se ve, nos esperan cinco años de más de lo mismo. Se trata de los mismos grupos políticos y económicos, los mismos clanes familiares, arribistas y oportunistas, que se han alternado en el poder desde siempre.

SINDICALISTA