22 de Feb de 2020

Harry Castro Zachrisson

Columnistas

China en América Latina

‘Latinoamérica debe acelerar fuertemente el desarrollo interno, de lo contrario, seguirán explotando otros nuestros recursos naturales; igual que, España y Portugal, silos atrás

‘El mundo se hace más pequeño a medida que China crece’.

Recientemente el presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, realizó su segunda gira a ciertos países de América Latina, suscribió 59 acuerdos de cooperación y firmó préstamos multimillonarios. Esta visita reafirma que las relaciones de China con América Latina están en rápida expansión; recordemos que desde el año 2000 ésta parte del continente recibió visitas de otros mandatarios chinos como Jiang Zeun y Hu Jintao.

Estos viajes responden a la política exterior denominada de ‘bajo perfil’, establecida por Peng Xiaping, haciendo hincapié en el desarrollo doméstico y el comercio exterior, sin exponerse demasiado en los asuntos políticos internacionales. Surgió con la nueva forma de dominar el mundo emergente, luego de finalizar la guerra fría.

Nuestras relaciones con China se remontan a miles de años atrás, cuando los Pueblos Indígenas de América Latina migraron desde Asia, a través del estrecho de Bering. Luego vino la necesidad de mano de obra barata en América, al reducirse la esclavitud negra, cuando se requirió alguien que hiciese el trabajo duro, se sustituyó importando millones de ‘culis’ del sur de China.

Cuando los comunistas vencen a los nacionalistas (1970) se crea una importante base para las relaciones de China con América Latina. Surgen las eras de (1) la diplomacia cultural (2) la guerra de guerrillas y (3) una transición conflictiva hasta la actualidad.

(1) La ‘diplomacia cultural’ se enfocaba en fomentar vínculos culturales y políticos con individuos y organizaciones, pero no con gobiernos. Consistía en el intercambio de publicaciones (El libro Rojo de Mao, de José Martí y Nicolás Guillén) y de visitas a China y América Latina por individuos y delegados políticos (como las de Lázaro Cárdenas, Joâo Goulard, Arbenz); culturales (como las de Neruda, Asturias y Jorge Amado).

(2) El segundo periodo denominado ‘La guerra de guerrillas’ (1960- 1970), con fanáticas políticas internas de Mao: el Gran Salto Adelante y la Gran Revolución Cultural del Proletariado. Haciendo hincapié en la necesidad de guerra de guerrillas rurales para la toma del poder en toda América Latina (caso Sendero Luminoso en el Perú y el Che Guevara en Bolivia).

(3) No es sino hasta la visita de Nixon a China que logra un acuerdo de defensa conjunto hacia un enemigo común: Unión Soviética, que nos permite relacionarnos más abiertamente con China (el caso de Velasco Alvarado en el Perú).

Como era de esperar, hay sectores norteamericanos preocupados por las intenciones chinas en esta parte del continente; pese a que Beijing, insiste en que la influencia de China será pacífica. Queda la duda de cómo se comportará China con su gran poder económico y político en esta área del hemisferio.

Sabido es de su gran necesidad por abastecer sus requerimientos energéticos, de materias primas y alimenticias en América Latina preferentemente de Venezuela, Brasil, Perú, Argentina. Ese incremento exponencial de la presencia e influencia en nuestro continente, sin lugar a dudas, crea suspicacia y malestar, pues se convierte en un estratégico socio comercial y de inversiones para estos países de la región latinoamericana; ya no lo ven como un ‘dragón dormido’, más bien como uno con ‘mucha hambre’.

¿Será que la creciente presencia de China en su momento se convertirá en una amenaza geoestratégica para las Américas? ¿Plantea esto un peligro para alguien en América Latina y América del Norte? Desde el punto de vista económico, quizá sí, considerando que el comercial bilateral (China — América Latina), que se inició en el 80, era de US$1,330 millones y en el 2010 se incrementó a US$180 000 millones. Desde el punto de vista militar, no lo creo; ya que los más serios vínculos militares de China han sido con Cuba, que se limita en la formación de personal y provisión de tecnologías de defensa para las fuerzas aéreas cubanas.

Hay posiciones encontradas, hay quienes consideran que China es un buen ejemplo para América Latina, por su pragmatismo económico, su alfabetización y la reducción de la pobreza. Otros, son menos optimistas y temen que en el futuro China opte por convertirse en el ‘Imperio Central’ del mundo y comience a asumir un papel de poder hegemónico.

Independientemente de lo anterior, Latinoamérica debe acelerar fuertemente el desarrollo interno, de lo contrario, seguirán explotando otros nuestros recursos naturales; igual que, imperios como España y Portugal, siglos atrás.

ABOGADO