25 de Feb de 2020

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Jorge Luis Macías Fonseca

Columnistas

El Canal y los ‘West Indians’

"Se trata de una estructura edificada para mantener viva la memoria de quienes laboraron con energía y extraordinaria inteligencia"

El centenario del Canal de Panamá, debe asistir al reconocimiento de los hombres que con su sudor y sus esfuerzos contribuyeron al levantamiento de la más importante obra de comunicación interoceánica.

Precisamente en septiembre de 1952 los estudiantes de la escuela de Rainbow City, revertida el 1 de octubre de 1979 a la jurisdicción panameña por los Tratados Torrijos-Carter, erigieron un monolito: ‘In Appreciation For the construction period West Indians who moved the earth to unite world 1904-1912’. Claramente expresado en español: ‘En reconocimiento a los antillanos de la construcción que movió la tierra para unir el mundo 1904-1912’.

Se trata de una estructura edificada para mantener viva la memoria de quienes laboraron con energía y extraordinaria inteligencia, para construir el Canal. Fueron parte de la mano de obra que en número importante cortaron la cintura del Istmo.

Los ‘West Indias’ fueron islas en todo el Caribe que formaron parte del Imperio británico. En 1912 fueron repartidas en ocho colonias: Las Bahamas, Barbados, Guayana Británica, Honduras Británica, Jamaica, Trinidad y Tobago y las islas de Barlovento y Sotavento. Ese monumento a los ‘West Indias’ (Indias Occidentales) nos retrotrae a un pasado que obliga a su recreación, pero interesante, porque son sus descendientes los que hacen el empeño para que perdure el trabajo realizado en beneficio del mundo.

Escrito está con letras indelebles: ‘Nosotros los descendientes de aquellos indios húmedos con orgullo dedicamos esta placa a sus memorias, estamos agradecidos por nuestro rico patrimonio, prometemos nuestros mejores esfuerzos para defender esta tradición y para luchar de manera inteligente para una mejor forma de vida’. Firmado por en septiembre de 1952 por los estudiantes de la secundaria de Rainbow City.

Nada más elocuente y comprometedor que esta declaratoria. Y es que hay un deber por exaltar y reconocer la labor desplegada. Y desde luego, la necesidad de los gobiernos por hacer perdurar la gloria de esos héroes.

El monolito dedicado a los antillanos que movieron la tierra para unir al mundo está en un lugar estratégico en el Centro Regional Universitario de Colón, que ocupa hoy las estructuras de la antigua escuela secundaria de Rainbow City, las cuales datan de 1929. Conviene a esta institución universitaria exaltar esas memorias, sobre todo si queda claro que la posesión de los edificios que ocupa es un símbolo de la eliminación del enclave canalero. Desafortunadamente tanto para propios como para extraños pasa desapercibido, como también el sacrificio de los que trabajaron para construir el Canal.

Luis Navas, en la obra: El movimiento Obrero en Panamá (1880-1914), presenta un interesante cuadro, cuya fuente para su construcción fueron las informaciones obtenidas del autor R. E. Woods. El cuadro titulado: Obreros Inmigrantes de Las Antillas 1904-1913, muestra que Barbados, Martinica, Guadalupe y Trinidad fueron las que más obreros aportaron. En el periodo aludido el gran total de inmigrantes fue de 31 071, de los cuales solo Barbados suministró 19 900 trabajadores.

Honor a quien honor merece y valga el centenario del Canal para el reconocimiento público a los hombres que tuvieron sobre sus espaldas la responsabilidad histórica de dar al mundo el Canal de Panamá.

*DOCENTE UNIVERSITARIO.