Panamá,25º

21 de Jan de 2020

Anays Jaén

Columnistas

Sobre el transporte pirata

Muchos panameños utilizan este servicio, porque es más barato, pero no tienen en cuenta que corren riesgo.

El transporte pirata es un fenómeno complejo, existe hace décadas, brinda el servicio a los usuarios que llegan a tomar el transporte regulado y se encuentran con la triste historia de todas los días, los buses no están disponibles y tienen la necesidad de tomar más de un transporte al día.

Pero ¿este transporte cuenta con las condiciones y personal adecuados para brindar este servicio? El transporte pirata ha proliferado sin ninguna regulación o acuerdo y con la tremenda inseguridad que representa para los pasajeros. Esto es un signo lamentable de atraso para el país.

Esta situación afecta la seguridad vial y, más que esto, es un factor de inseguridad muy alto para los ciudadanos que diariamente lo tienen que utilizar. Estos conductores son personas que prestan un servicio sin normas, sin exigencias ni obligaciones, no tienen acuerdos regulados.

Muchos panameños utilizan este servicio, porque es más barato, pero no tienen en cuenta que corren riesgo, pues son generalmente vehículos sin tarjeta de operación ni seguros de responsabilidad civil. Frente a un eventual accidente de tránsito, el usuario es quien asume las consecuencias, ya que estos particulares no ofrecen ninguna garantía de seguridad para la vida de los pasajeros que tienen en sus manos.

Pero ¿conocemos los usuarios el peligro al que nos encontramos expuestos al subirnos en un trasporte pirata con otras personas que no conocemos o un conductor que ni siquiera tiene una camisa que lo distingue con un nombre o logo de su empresa para la cual trabaja para en caso de alguna tragedia saber dónde acudir?

Y lo peor, en caso de accidente, el usuario es el que debe asumir los gastos; entonces, ¿estamos completamente seguros de dónde nos transportamos?

Algunos usuarios lo ven como un mal necesario, pues nuestro servicio regulado de trasporte no abarca la suficiente flota para trasladar a miles y miles de panameños a sus actividades diarias. Pero, la solución no son críticas de un sector a otro, sino sentarnos y analizar en mesa de diálogo abierto las necesidades del usuario, lo que realmente necesita el ciudadano en materia de transporte, porque los dos sectores son necesarios y no todos los transporte piratas están siendo conducidos por personas irresponsables ni todos los transportes regulados tienen personas capacitadas.

Hay que capacitar a los conductores, que estos tengan la edad necesaria para conducir, asimismo pruebas regulares de alcohol y otras drogas y exámenes psicológicos. Todas estas capacitaciones las debemos hacer regularmente, no de año en año. El nuevo director de la ATTT, tiene un tremendo reto, porque es inadmisible que en las narices de las autoridades se esté prestando un servicio público al margen de la Ley. El Gobierno Nacional debe poner todo su empeño en resolver este problema cuanto antes. En ese sentido, pido a la ciudadanía ser responsable y usar el transporte público autorizado para evitar ‘dolores de cabeza’.

MAESTRA