Temas Especiales

30 de Oct de 2020

Desmond Harrington-Shelton

Columnistas

¿Será hoy el ocaso del Reino Unido?

De Escocia separarse, entonces el primer ministro de RU tendría que renunciar.

Roma, hace 2000 años, dentro de su gran imperio poseía a Inglaterra. Debido a problemas de cuatrerismo por los inconquistables norteños (los escoceses) construyó un muro fronterizo de tres metros de altura por 73 millas de largo para separar ambos territorios.

Hoy, 18 de septiembre, entre los cuatro millones de escoceses registrados muchos votarán ‘SI’ en un referéndum para separarse constitucionalmente del Reino Unido (RU). Escocia fue conquistada —tal como se hizo con casi todas sus hoy exposesiones británicas— a punta de espada y bayoneta hace 300 años. Este patrón expansionista dejó un mal sabor con aroma a revanchismo todos esos siglos en los territorios ocupados.

El Gobierno Central (Londres), a último minuto, ha dado promesas y concesiones jamás vistas para evitar el continuo deterioro del una vez dueño de los siete mares. Ahora está reducido a un bloque de cuatro regiones en aquel archipiélago frente a Normandía. Sin embargo, continuaría siendo la sexta economía del mundo con o sin Escocia.

De triunfar los separatistas, preocupa a muchos gobiernos centrales a nivel mundial, debido a su efecto dominó que sus respectivos movimientos independentistas internos más motivados de triunfar el ‘SÍ’. Vemos en Canadá (Montreal y Quebec), España (País Vasco y Barcelona), Bélgica (Flamencos), Italia (la Liga Norteña) y, nuevamente, el Reino Unido (Gales e Irlanda del Norte), quedando Inglaterra solita.

Durante el Siglo XIX, debido a su gran extensión territorial alrededor del mundo el entonces llamado ‘Imperio Británico’ arrogantemente proclamaba que a ellos ‘nunca se les ponía el sol’. Sin embargo, poco después de ambas Grandes Guerras de 1914 y 1939, el imperio empezó a desmoronarse. De Escocia separarse, entonces el primer ministro de RU tendría que renunciar.

Sin embargo, Cataluña (España), muy al contrario de Escocia, aporta más a Madrid de lo que recibe en beneficios y naturalmente considera esto inequitativo. En ambos casos las encuestas indican que la mayoría quiere separarse; ambos casos tienen en común que gran parte de su afán es por puro nacionalismo, pero uno es autosuficiente económicamente, mientras que el otro depende mucho de la cornucopia de Londres.

A último minuto Londres está dando a Edimburgo concesiones económicas antes no vistas para evitar mayor deterioro del antiguo imperio, pero es evidente que muchos en Escocia han puesto el nacionalismo por encima de las consecuencias económicas de triunfar los separatistas. Lloyds Bank, por ejemplo, públicamente ha anunciado que mudaría sus oficinas centrales a Londres y lo mismo ha dicho el Royal Bank of Scotland (¡!).

De triunfar la separación existen muchas dudas sobre la estabilidad del paisaje económico de la infante nación. El primer ministro de RU (David Cameron) tendrá que dimitir un año antes de elecciones y los 59 diputados escoceses en Londres tendrán que abandonar el Parlamento. Con esa falta de votos también se prevé que la nueva mayoría en Westminster promoverá que RU abandone la Unión Europea.

No es difícil comprender el ánimo separatista dentro de muchos en Escocia, pero ese mercado de solo cinco millones de habitantes perderá el fácil acceso actual a los 65 millones que viven en el resto de RU, su sólida moneda (la libra esterlina), y se iniciarán disputas sobre quién es el verdadero dueño del petróleo en el Mar del Norte. Aunado a eso, perdería el excedente de beneficios que recibe versus lo que aporta por pertenecer a esa mancomunidad.

Definitivamente el ‘SÍ’ es motivado más por pasión que por aspiraciones de una mejor economía. Estoy seguro de que los días antes de este referéndum en RU se habló muy poco de fútbol (al igual que en Barcelona donde su provincia, con una población del 15 % y un PIB del 20 % de España, también tiene su referéndum de separarse o no de Madrid el próximo 9 de noviembre).

De ganar el ‘NO’, Escocia se beneficia con los nuevos privilegios que RU vía Londres le ha prometido de preservarse el status quo. Del ‘SÍ’ triunfar preveo que su autonomía no será suficiente para mantener la nueva nación a flote a corto plazo. Solo los salvaría si sus nuevos gobernantes aplican en su administración de economía local un dramático mínimo. Deberán aplicar las teoría del también escocés Adam Smith (‘la mano invisible’ - 1776) y la del inglés John Keynes (‘Espíritus animales’ - 1936). En fin, Bon Chance Scotland!

PD: Siga hoy el referéndum http://www.google.com/landing/scotland/ Hora Escocia es la de Panama + 6hr. Son solo 32 recintos electorales.

*INGENIERO EN SISTEMAS Y TELECOMUNICACIONES.