Temas Especiales

29 de Oct de 2020

Antonio Saldaña

Columnistas

Pueblo vs oligarquía

Durante los últimos 25 años de gobiernos posinvasión nada ha cambiado

La negación fundamental en la que se debate la sociedad panameña, desde la perspectiva política, es la contradicción pueblo versus oligarquía. Afirmación en la que hay dos verdades incontrovertibles: La primera, es que subyace desde los albores de la República y, la segunda, el hilo conductor que une toda nuestra historia republicana es la corrupción pública; ni siquiera superada durante los 21 años de Gobierno militar, periodo en el que la oligarquía perdió transitoriamente el poder político del Estado.

‘La corrupción ha echado en Panamá muy hondas raíces, la impunidad ha adquirido el derecho de ciudadano, como en ninguna otra parte del mundo, el patriotismo ha bastardeado de su alto origen, y la política o lo que por tal se tiene, aunque sea duro confesarlo, ha izado una bandera que cubre todo género de mercancías’.

Este pensamiento, que bien se le puede atribuir a cualquier ciudadano decente de hoy, corresponde, por el contrario, a un artículo titulado ‘Cuestiones palpitantes’, publicado en 1917 por el periódico más antiguo de la nación, el Star and Herald. (Estudios sobre el Panamá Republicano 1903-1989).

Durante los 65 años del ‘a’ncien régime’ este fue el pan de cada día, mientras se incubaba —auspiciado por el pentágono estadunidense— el militarismo que asaltaría el poder, la tenebrosa noche del 11 de octubre de 1968.

Los oligarcas y sus portavoces (‘intelectualidad orgánica’ y voceros oficiosos) han sostenido convenientemente que durante el régimen militar fue que se originó la corrupción pública, sin embargo, la verdad histórica no deja espacio a las especulaciones políticas.

Durante los últimos 25 años de gobiernos posinvasión nada ha cambiado. Al cohecho se han sumado otros males, por ejemplo, el modelo neoliberal y su derivado el clientelismo político. En este período hemos vivido un significativo crecimiento económico que no se ha traducido en desarrollo humano, sino en el incremento de la desigualdad, sencillamente porque el Estado continúa secuestrado por la oligarquía, la que hace del poder cada cinco años un ‘botín político’.

Las contradicciones políticas que se dan y se resuelven cada quinquenio son las originadas por las distintas fracciones de la oligarquía, la que, por razones de intereses económicos, básicamente, se divide habitualmente.

De manera que la contradicción fundamental no está en las peleas internas del caciquismo, sino en la que se funda entre el pueblo y las personas pertenecientes a los grupos vinculados por lazos familiares y de negocios, generalmente pertenecientes a una misma clase social, que históricamente han dominado la vida nacional.

El pueblo debe enfocarse en la solución de esta contradicción fundamental y para ello es indispensable despersonalizar el debate político y diferenciar las luchas subalternas de las fracciones oligárquicas de las reales batallas populares por la igualdad política, el desarrollo económico y la justicia social. ¡Así de sencilla es la cosa!

ABOGADO