22 de Feb de 2020

Lizabeta S. de Rodríguez

Columnistas

Pactos, chantajes y política

Esta situación puede ser reflejo de la insatisfacción que durante las últimas semanas han manifestado diversos sectores de la sociedad civil

La encuesta Dichter and Neira, de septiembre, reflejó que el nivel de aprobación de la gestión de Juan Carlos Varela y su equipo de trabajo fue de 75 % y 73 %. Con relación a los resultados de julio, disminuyó en 14 puntos.

Esta situación puede ser reflejo de la insatisfacción que durante las últimas semanas han manifestado diversos sectores de la sociedad civil. El lento actuar de las autoridades frente a acciones como: el exorbitante déficit fiscal de 1500 millones de balboas y los indultos improcedentes por ilegales e inconstitucionales realizados por la Administración Martinelli.

A la fecha no se percibe con claridad la voluntad política para realizar indagaciones forenses en actos de corrupción como: el Programa de Ayuda Nacional (PAN) y Finmeccanica, entre otros, que ayuden a conocer el uso de los fondos públicos.

Por otra parte, la lluvia de subsidios que viene impulsando el Gobierno como medidas de asistencia social, es fuertemente cuestionada. Se percibe un despilfarro, toda vez que pareciera una medida populista para ganar adeptos. Lo que se impone es revisar los incentivos y subsidios existentes vs resultados obtenidos.

La situación para el Ejecutivo es compleja; no cuenta con mayoría parlamentaria. Ello le hace vulnerable al rejuego (negociaciones, prebendas, pactos y chantajes), prueba los nombramientos de contralor (a) y procurador (a).

La ciudadanía está consciente de que para lograr restaurar la deteriorada imagen institucional del Gobierno, se requiere nombrar como contralor (a) y procurador (a) a personas con independencia, carácter, probidad comprobada y comprometidos a levantar investigaciones por actos dolosos, para garantizar a la sociedad una gestión responsable, eficiente, eficaz, imparcial y certeza de castigo.

Esta realidad se enfrenta a la conocida malsana actitud de un alto porcentaje de diputados (de diversos partidos), cuyo comportamiento desleal, camaleónico y oportunista, cargado de antivalores, les impide actuar con rectitud y responsabilidad en beneficio de los intereses del pueblo que los eligió, porque se les obstaculiza recibir beneficios y canonjías personales.

La ciudadanía confía en que el presidente Juan Carlos Varela, cumpla, tal vez la más importante promesa de su campaña ‘luchar de manera frontal contra la corrupción’, para devolver la fortaleza y credibilidad a las instituciones públicas.

El Gobierno aún tiene tiempo de disponer y organizarse para enfrentar los corruptos, atacando las dañinas prácticas del clientelismo, nepotismo y corrupción, que han desequilibrado el eficaz desenvolvimiento de la administración pública.

*EDUCADORA Y ECONOMISTA.