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19 de Feb de 2020

Alexis Sánchez

Columnistas

Rubén Miró: ¡Unos detalles!

‘Quizá estos detalles el coronel Justines pueda aclararlos...

El pasado 28 de agosto publiqué un artículo alertando a los magistrados sobre la necesidad de que se haga justicia en el caso del cobarde seguimiento, secuestro y asesinato de Rubén Oscar Miró Guardia, el 31 de diciembre de 1969, en la era del recién estrenado gobierno dictatorial de Omar Torrijos Herrera.

Desde la publicación del artículo he recibido mensajes a favor y en contra sobre el responsable del asesinato de Miró.

¿Marcos Justines o Armando Abel Contreras y cuál fue el motivo de que el régimen de Torrijos liquidara a Miró?

Miró era abogado graduado en la Universidad Católica de Washington, donde cursó estudios de 1930 a 1935. Excelente boxeador durante sus años de estudiante de Derecho.

Richard Gallagher en una carta me señala que ‘fue un estudiante sobresaliente... tenía una memoria fotográfica, capaz de leer un expediente, y después te lo dictaba’. Le causó extrañeza una carta que le envié con un recorte de periódico del Washington Post de 1955, durante mis investigaciones sobre la personalidad de Miró.

Edmund La Font, su antiguo entrenador de la Universidad, declaró al Washington Post que: ‘Miró fue siempre tranquilo y de buen comportamiento. Le dije que hiciera todas sus peleas en el ring y lo hizo. Él era un 125 libras, un joven llamativo y delgado con un enorme valor. Él peleó tres años para mí, 1932, 1933 y 1934 y ganó tres peleas’.

Como es conocido, en Panamá de 1968 a 1989 entre cafés y conversaciones privadas se tenían que comentar los hechos y detalles que no trascendían a los medios, debido a la férrea dictadura que existía y con mucho cuidado. Y uno era el tema del vil asesinato de Rubén Miró.

El 16 de diciembre de 1969 es destituido Omar Torrijos por el presidente de la Junta Provisional de Gobierno, y regresa a Panamá procedente de México, gracias a Anastasio ‘Tacho’ Somoza, presidente de Nicaragua. Y Marcos Justines es enviado a la Junta Interamericana de Defensa en Washington y después a la Junta Centroamericana de Defensa en Guatemala.

Y uno de los comentarios que se mencionaban era que el coronel Marcos Justines le señaló a Nander Pitty y a otros funcionarios de la Embajada de Panamá en Washington a su llegada era que Alejandro ‘Toto’ Remón —hermano de José Antonio Remón Cantera—, al enterarse de que habían asesinado a Miró, le señaló que él —Toto Remón— le había confesado que ‘yo no le pedí ese favor a Contreras’. O sea, eliminar a Miró.

Frederick Kempe, autor norteamericano, en el libro ‘Noriega: toda la verdad’, señala en las páginas 170-171:

‘... Luego sin proponérselo, Paredes eliminó la siguiente barrera que se oponía a la ascensión de Noriega, el jefe del Estado Mayor, coronel Contreras. Utilizando el argumento de que Contreras era débil y hom...’, Paredes lo envió a una embajada extranjera.

Noriega le proporcionó los medios: Contreras podía retirarse después de veinticinco años de servicio. El coronel no opuso resistencia y a Paredes le agradó tener a Noriega al frente de la Guardia Nacional durante su carrera hacia la Presidencia; lo consideraba el hombre más leal, eficiente y capaz de movilizar la Guardia Nacional para preparar el terreno para las elecciones de 1984. ‘Es cosa de Paredes’ —se disculpó Noriega ante Contreras—. Jugando a las dos bandas, como era habitual. ‘Yo te compensaré más adelante...’.

Lo cierto es que el 1 de enero de 1970 fue encontrado en la carretera hacia Chepo acribillado. Sus restos reposan en el Jardín de Paz. Desde el 9 al 31 de diciembre de 1969, comienza una vigilancia abierta a Miró por parte de los miembros de la sección de homicidios del DENI. Una de las versiones de su muerte que el régimen militar utilizó fue la de atribuir la muerte de Miró a un acto de venganza por el magnicidio de Remón. Si este fuere el caso, se equivocaron de fecha, ya que el cuerpo apareció el 1 de enero de 1970, y Remón fue asesinado el 2 de enero de 1955. Otra de las versiones trata de que había información a nivel interno de la Guardia Nacional de que había ‘rumores’ de que Miró estaba conspirando contra Torrijos. Hasta el New York Times publicó la noticia del crimen de Miró.

Quizá estos detalles que se comentaban de boca en boca y entre conversaciones privadas durante la era militar, el coronel Justines pueda aclararlos y así los familiares recibir la justicia que tanto han ansiado durante todos estos años, y Miró tener un gabán con que arropar sus sueños.

*EXINVESTIGADOR DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD DE PANAMÁ.