26 de Feb de 2020

Natalia Ferrell

Columnistas

Vivían en armonía, hasta que...

Columna de opinión

‘Un amigo puede ser la obra maestra de la naturaleza’.

Buscando información sobre los parques nacionales panameños, encontré unas palabras que me hicieron sentir muy orgullosa.

Según parece, grupos indígenas precolombinos que habitan en Darién ‘conviven con los afrodarientitas en ejemplar armonia’, resaltando así la realidad de que esta es cosa no vista en ningún otro lugar de América.

Según lo dicho, los indígenas y los afrodarienitas comparten tradiciones y costumbres, de allí que vivan en un estado de paz y tranquilidad.

Y no sería mucho agregar a los campesinos-colonos, aquellos que también habitan el área y que tratan en igual forma de convivir con los otros dos grupos, en similares condiciones de amistad.

Sin embargo, hace unos días atrás, con suma tristeza vimos a estos últimos llegar a la capital con quejas y querellas en contra de los indígenas compatriotas, y a su vez, las quejas se extendieron hacia los indígenas foráneos colombianos por razones de tierras, sembradíos, etc.

Nosotros, al enterarnos de que, inclusive, los vecinos del ‘este’ hasta eso quieren hacer, nos atrevemos a pensar en aquellas palabras sabias que dicen: ‘De afuera llegarán y de tu casa te echarán...’.

Ojalá que esta situación de malentendidos y sentimientos encontrados, termine en buena forma, para que vuelvan a ser, todos los panameños —darienitas— un ejemplo de comunidad en América, donde la discordia no cabe.

Caben allí nombres como: Kuna María, Emberá José, Choco Pablo, Wounaan Pedro o Daniel Darién...

Grupos étnicos amistosos, solidarios, armónicos. Una comunidad singular que todos admiramos. ¡Qué orgullo!

*EDUCADORA JUBILADA, COMUNICADORA SOCIAL, RADIO, DERECHOS RESERVADOS.