22 de Feb de 2020

José A. Amador Velarde

Columnistas

Mes de la Patria

Columna de opinión de José A. Amador Velarde del 28 de octubre del 2014

A pocos días de iniciarse el ‘Mes de la Patria’, durante el cual aflora en muchos panameños el sentimiento patriótico, expresado en diferentes formas y puntos de vista. Por naturaleza, ese efecto de nacionalidad, de amor a la patria, se mantiene oculto en la mayoría de los ciudadanos durante el resto del año. Otra gran cantidad considera que el apoyo a las representaciones deportivas internacionales, respaldadas por empresas comerciales en procura de elevar sus ventas, representa un verdadero patriotismo y se desbordan las emociones expresadas en los centros de distracción y esparcimiento social.

Por otro lado, los alumnos de escuelas, colegios, universidades y la sociedad, participaban y llenos de emoción en los ‘llamados desfiles patrios’, los que han dejado de ser manifestación de real y verdadero patriotismo. En otrora estas ‘paradas’ las hacíamos con fervor de nacionalidad y las bandas de tambores y cornetas de los colegios ejecutaban tonadas con carácter castrense y en esa misma forma marchábamos con riguroso sentido de paso militar.

Hoy día, estos desfiles han dado un giro de ciento ochenta grados, y se han convertido el Mes de la Patria en un ‘carnaval patriótico’. Las bandas de tambores, corneta y clarines, son ‘murgas carnestoléndicas’ ejecutando música popular bailable, lo que incita a los estudiantes a bailar a ritmo de las ejecuciones musicales y no marchar reflejando a las ‘tunas de culecos’. Vemos, sobre todo en las jóvenes, el ‘meneo’ de sus cuerpos siguiendo el compás melodioso de la música. A todo esto debemos agregarle los ridículos ejercicios acrobáticos, con batutas o sin ellas, de una sección del colegio, que no tienen ninguna gracia y atrasan y demoran la continuación del desfile. Y qué decimos de las representaciones circenses ejecutadas frente a las autoridades nacionales. En realidad resultan vergonzosas estas manifestaciones de acrobacias sin ton ni son.

En resumidas tenemos presentaciones de carnaval y no desfiles patrios. Esto me lleva a preguntar ¿existe alguna reglamentación del MEDUCA sobre el particular? ¿Se instruye a los profesores y directores de bandas sobre el tipo de música que debe ser ejecutada en los desfiles patrios? ¿Existen inspectores educativos o los propios directores de escuelas y colegios que asuman la responsabilidad de organizar su representación en los desfiles?

Otros aspectos interesantes e importantes son las transmisiones radiales y televisadas con la carencia de locutores, sin documentación histórica, información particular de cada delegación estudiantil o social, para narrarlas ofreciendo a los oyentes y televidentes notas educativas sobre le historia panameña y comentarios relacionados con la delegación presente. La falta de conocimiento de hechos relevantes del pasado por la falta, en la educación nacional, de una materia que enseñe exclusivamente ‘Historia de Panamá’, han marginado conocer el ayer de nuestra patria y desvalorizando ese pasado vivido por generaciones pasadas que nos dieron la oportunidad de tener una nación libre, independiente y soberana.

Al paso que vamos, el ‘Mes de la Patria’ se convertirá en el ‘mes del carnaval patriótico’, en lugar de cuatro días de carnaval tendremos treinta, en el que veremos no desfiles patrióticos, sino TUNAS DE CALLE ARRIBA O CALLE ABAJO..., al estilo folclórico de Los Santos.

Si las autoridades educativas, con la responsabilidad del MEDUCA, no asumen su posición administrativas y educativa, tendremos un Panamá sin patriotismo y nacionalismo verdaderos. No responsabilizamos a la actual dirección ministerial lo vivido en los últimos años en los desfiles patrios. Es una situación registrada desde décadas anteriores. El no enseñar a los educadores el sentimiento y valor del patriotismo para que ellos lo transmitan a sus estudiantes, la falta de esta formación académica en el pasado ha permitido que los padres de esta juventud estudiantil actual desconozcan la historia de su patria para que se la transmitieran a sus hijos. Situación convertida en círculo vicioso, dando motivo a expresar mi lapidaria frase: ‘El PATRIOTISMO no se impone ni se obliga, se enseña al niño a amar a su patria y sus Símbolos’.

Esperamos que se tomen los correctivos necesarios y podamos contar en un futuro lleno de generaciones con un sentimiento de nacionalidad y patriotismo verdadero y que cuando se le rinda honor la Patria se haga con auténtico fervor nacido del corazón.

*HISTORIÓGRAFO Y ESCRITOR.