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19 de Feb de 2020

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René Hernández González

Columnistas

El gobierno que anhelo

Columna de opinión de René Hernández González del 31 de octubre del 2014

No me interesa tener un gobierno amigo, tampoco enemigo, lo que deseo es uno que administre el país alentando al cumplimiento de la Ley y que ésta se aplique a todos por igual. Panamá tiene un sistema presidencialista donde la mayoría de las acciones, sean malas o buenas, tendrán como epicentro el Órgano Ejecutivo.

Cuando el Tribunal Electoral daba los resultados preliminares, mi esposa, hijos y yo apostábamos a un cambio en la conducción de la nave del Estado. Cuando la tendencia era favorable a Varela, nos fuimos a la recámara y de rodillas agradecimos a Dios por escuchar nuestras súplicas. Por fin se iba el presidente que con sus excentricidades, locuras, arranques, delirios, persecuciones y con un alto grado de percepción de corrupción, incumplió su promesa de que en su gobierno se podía meter la pata, más no la mano. Para mí, él propició la transformación de su círculo cero en hombres y mujeres pulpos. Además de meter la pata, metieron las manos para lucrar con los dineros que nos pertenecen a todos.

A pesar de ello y para ser sincero, tengo que reconocer que Martinelli impulsó obras que han transformado a una gran parte de la sociedad. Carreteras por todos lados; pasos vehiculares que debieron construirse hace años; modernización del transporte público que al ser comparado con los diablos rojos, evidencia una diferencia del cielo a la tierra, y para rematar fue visionario con el tema del Metro. Hay quienes solo destacan lo malo del gobierno anterior, pero un hombre y una mujer se enaltecen cuando reconocen los atributos de otros y más si pertenecen a posiciones opuestas.

Con Varela todavía guardo la esperanza de ese gobierno anhelado, sin embargo, hay sombras que me preocupan. Pensé que el servicio exterior iba a ser integrado por las personas egresadas de la academia y que se han especializado en relaciones internacionales y la alta diplomacia; pensé que realmente se iba a gobernar con los mejores, con independencia de la posición política; pensé que se iba a acabar con esa política nefasta de Martinelli de martirizarnos con declaraciones en cada esquina y mantenernos con propagandas personalistas, pero observo a Varela hablando y haciendo promesas en demasía aunque con un verbo distinto y depurado. Comparto con el diputado Varela que se debe controlar el Twitter a la primera dama. Ese es un consejo sano y espero que mi amiga y colega, Lorena Castillo, lo asimile como una crítica constructiva.

Hay dos casos, sin embargo, que me tienen desalentado. El primero es el del periodista Alfredo Franceschi, quien fuera director de Relaciones Públicas del Ministerio de Seguridad, en los tiempos del ministro Mulino. El hombre es brillante; pertenece al grupo de los mejores, además tiene un hijo con necesidades especiales que depende de lo que él gane. Su esposa, lógico, renunció a la vida laboral para entregarse, en cuerpo y alma, al fruto de su vientre. Además, Franceschi es pariente del actual titular de la cartera de Seguridad. Me duele que se le mantenga en ascuas, con evasivas. No le quedará otro camino que demandar al Estado.

El otro caso es del gran amigo y compañero de luchas civilistas, Vitelio Ortega. El hombre entró en la ANAM en los tiempos en que arnulfistas y cds estaban matrimoniados. Se rompió la alianza por decisión individual de Juan Carlos Varela y comenzó a correr la sangre de los arnulfistas. A medida que Varela encendía su verbo en contra de Martinelli éste actuaba con más fiereza contra los arnulfistas en el gobierno. Acción que critico; jamás he estado de acuerdo en darle trabajo a una persona por su color político o destituirla por la misma causa. Quienes lo hacen merecen un espacio en lo más profundo del infierno.

Vitelio Ortega está en la antesala de su jubilación, tiene un hijo con necesidades especiales, es hipertenso y diabético; también pertenece al grupo de los mejores; sigue en el partido arnulfista-panameñista pese a la presión que sufrió en la ANAM, para que se cambiara; es un chiricano luchador por la justicia, la democracia y la libertad, sin embargo a Mirei Endara no le tembló el dedo acusador para mandarlo a fusilar en la ANAM.

Señor Varela, este no es el gobierno que anhelo, si estos actos, a los que califico como criminales, se cometen contra gente distinguida, afines a sus ideas y propuestas políticas, le pregunto, ¿cómo estarán aquellas que no cuentan con los méritos y las condiciones de Franceschi y Ortega?

Señor presidente, deje que la Asamblea Nacional ejerza su rol constitucional de nombrar, por la voluntad de sus diputados, al próximo contralor de la República, tal como lo establece la Constitución Política.

*EX SECRETARIO DE PRENSA DE GUILLERMO ENDARA.