03 de Dic de 2022

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    Genaro López

Columnistas

Dónde quedó el pueblo primero

En cuatro meses se desvaneció la consigna del ‘pueblo primero’ levantada por Juan Carlos Varela en su campaña electoral.

En cuatro meses se desvaneció la consigna del ‘pueblo primero’ levantada por Juan Carlos Varela en su campaña electoral. El pueblo sigue movilizándose consciente que solo en la lucha organizada están las posibilidades de victoria.

El pueblo sigue en las calles para que se atiendan sus demandas sociales y se respeten sus derechos humanos. Según los medios de comunicación social más de 90 movilizaciones se han suscitado desde el primero de julio hasta el 30 de octubre. Es decir, se registran diariamente protestas por diversos sectores sociales que claman solución a sus problemas.

Las principales movilizaciones sociales han sido contra los desalojos de los pobladores que claman al gobierno atienda en forma efectiva su derecho a vivienda digna, pues el programa del llamado ‘techo de esperanzas’ no es una respuesta para los sin techos; comunidades que todos los días salen a las calles pues en meses no han contado con acceso al agua potable (Ciudad de Panamá, Panamá Este, Arraiján, La Chorrera y Chiriquí); por un servicio de transporte público eficiente; por problemas ambientales y ordenamiento urbanístico; ante la falta de medicamentos, instrumental quirúrgico, desatención a los pacientes de enfermedades crónicas; por problemas de bajas pensiones y salud ocupacional; por problemas de infraestructura educativa y la discriminación salarial que ha generado MEDUCA ante el incumplimiento del pago de ajuste salarial pactado.

A ello, hay que incorporar la lucha contra la corrupción, la impunidad y los fallos aberrantes de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (caso Rogelio Ramos, alias Juana Peña); imputabilidad de huelga; demandas de víctimas de la dictadura, de dietilenglicol; solidaridad con los pueblos.

La promesa electoral de ‘$58 mensuales en el bolsillo’, producto del control de precios de emergencia, no solo no se ha alcanzado, sino que comienza ya a revelarse su falacia, al menos esto es lo que deja entreverse del último informe del MEF.

Es claro que en materia social el pueblo sigue enfrentando las mismas vicisitudes, incremento de los precios de los bienes y servicios básico; desatención en los sectores de salud y educación; desalojos y falta de acceso al agua potable; pésimo servicio de transporte público; inseguridad ciudadana dada la inadecuada política de seguridad.

Se mantiene el mismo esquema de confrontar las necesidades sociales con políticas asistencialistas que generan clientelismo político, pero que no enfrentan las causas que originan el problema (se ven los efectos pero no se atienden las causas).

Es decir, en el plano social continúa la misma dinámica de las administraciones anteriores: ejecución del neoliberalismo. Se mantiene un modelo económico que prioriza el crecimiento y las ganancias, más no el desarrollo que camine hacia la justicia y equidad social que garantice la vida digna.

Si queremos seguir viviendo humanamente, no tenemos más alternativa que combatir la clasista y despiadada ideología neoliberal, hoy globalizada. Exigir al gobierno la ruptura con la política económica actual.

Tal como señalara FRENADESO, el movimiento popular ante la gran cantidad de demandas sociales sin resolver, no debe bajar la guardia, debe seguir presionando con la lucha en las calles, elevando los niveles de organización, lucha y concienciación del pueblo y defendiendo su independencia. Ello conlleva el ensayo de formas de organización y debate desde las mismas bases, cabildos abiertos, discusiones en las distintas estructuras sindicales, campesinas, indígenas, afrodescendientes, juveniles, estudiantiles, comunales, profesionales, ambientales, culturales, de mujeres y otros sectores excluidos y explotados y otras fuerzas democráticas a fin de conformar la más amplia unidad del pueblo para enfrentar la situación actual y lograr una solución real, digna y consecuente con los intereses del pueblo.

Los sectores populares tenemos el legítimo derecho de defender nuestras reivindicaciones, a defender el derecho a la vida digna, y lo haremos valer con las formas de protesta social que conocemos.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO