05 de Dic de 2022

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    Ernesto A. Holder

Columnistas

Las personas y las penas

‘Presidente Varela... hay que señalar a las personas y de qué grupo proceden, dónde comen y dónde conviven...’

En mi ensayo titulado ‘Señales de decadencia’, decía que para nuestros primeros antepasados ‘La supervivencia era lo fundamental, y tomó varios cientos de años entender este principio, pero una vez diseñado y puesto en práctica —los mecanismos más fundamentales para supervivir de las diversas formas en que la historia social nos lo cuenta— llevó al desarrollo sostenido de los grupos humanos que hoy habitamos esta Tierra. Eso no es todo, el trabajo organizativo en todos los campos del saber (las ciencias, la cultura, la ingeniería, las ciencias humanas, etc.) ha permitido extender considerablemente las expectativas de vida del ser humano y ha permitido subyugar las condiciones amenazantes del entorno que nos acechaba’. Señor presidente Varela, una de esas amenazas es la falta de castigo a los que delinquen con el acceso y uso del poder.

Al ser humano lo hacen sus vivencias, desde su primer día. Esculpido con pinceladas sutiles, o rudamente cortado a medida que transita por su tiempo. Surge de sus necesidades más apremiantes de longevidad y de estabilidad. Moldeado por las historias que lo cautivan, por las influencias de su medio; narraciones de hechos pasados que son de su interés o por eventos creados por él mismo. Por sus observaciones en el afán por mejorar su vida y garantizar la preservación de la especie. Perfeccionar su estado humano.

Lo definen los llantos o carcajadas que van dejando él o sus seres queridos. Su temperamento se limita por lo ideal o lo práctico; lo justo o lo indebido. La vergüenza o el descaro. En fin, por una variedad de influjos que lo envuelven incesantemente a lo largo de su vida: la ignorancia, el conocimiento, la ciencia, la religión, la culpa, el perdón, el deporte, la cultura, la música, el arte, la política, el sexo, la familia, la responsabilidad, la irresponsabilidad, el color de su piel, la guerra, el dinero, el delito, la tecnología...

Entre esa maraña de situaciones va cimentando su escala de valores, su forma muy particular de ver el mundo y con eso, diseña y rediseña su ‘hoja de ruta’ (frasecita muy de moda) con que pretende hacer lo necesario para supervivir y no dejarse. Ese comportamiento, con todas esas influencias, puede llevarlo en dos direcciones: el camino ingenioso y creativo en la construcción de un futuro digno para él, los suyos y su comunidad o hacia la decadencia, igualmente, la de él, los suyos y de su comunidad. En este punto, tómese unos cuantos minutos para reflexionar sobre los eventos que han ocurrido en el ambiente político en los últimos años. La conducta de los actores. Sus recelos y motivaciones. Pregúntese si siente orgullo o vergüenza. A qué actores del escenario político admira con vehemencia.

Decía José Ingenieros que ‘Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen...’. Esa frase es de vital importancia, porque creo que no logramos puntualizar qué elementos del pasado gobiernan las conductas presentes. Nuestra clase política (en donde han incursionado, médicos, empresarios, educadores, etc.), es incapaz de crecer y formular nuevos modelos de accionar. El negociado con los bienes del Estado, el matraqueo vulgar y descarado, el transfuguismo, la compra y venta de conciencia; el trueque desmesurado de los ideales (si es que los tienen) por la oportunidad, es el escenario en donde muchos quieren seguir gobernando. Protegiendo sus espacios, reordenando los bloques de la cosa política, independientemente del claro mensaje que la población envío en los comicios pasado.

Presidente Varela, con mucho respeto: en su ‘proceso de corrección fraternal’ hay que señalar a las personas y de qué grupo proceden, dónde comen y dónde conviven. Eso lo hacen siempre cuando es de los barrios pobres de Colón, Río Abajo, Pueblo Nuevo, etc. La certeza del castigo debe ir con el señalamiento puntual de los individuos, para que no los sigamos eligiendo ni rindiendo pleitesías por lo que tienen... sin recordar cómo lo obtuvieron.

Al final, como ya había dicho en alguna oportunidad, hay un argumento puntual que tiene que ver con la supervivencia. Nuestra condición natural es la de procurar que la especie supere las dificultades del entorno, naturales o creadas por él, a fin de que seamos más los que estemos presentes para adelantar hacia el futuro la presencia en el tiempo. Señalemos y corrijamos para poder avanzar una mejor sociedad.

COMUNICADOR