Temas Especiales

01 de Dec de 2020

Jaime Turner

Columnistas

El papel de la historia

La verdadera causa que presionó a  Estados Unidos para renegociar los tratados canaleros, fue la jornada patriótica del 9 de Enero de 1964

Es muy lamentable que nuestros colegas, en general, no tengan claro la importancia de la historia, incluidos los profesores de historia. Nos dice Wikipedia que ‘la historia es la ciencia que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método el propio de las ciencias sociales’.

El propósito de la historia es averiguar los hechos y procesos que acontecieron y se desarrollaron en el pasado e interpretarlos (subrayado mío) ateniéndose a cuestiones de objetividad. ¿Cómo interpretar los hechos del pasado si, por un lado, no tenemos muchos conocimientos de los mismos y, por el otro, la cantidad de hechos que conocemos no tiene una coherencia, un enlace, una correspondencia?

De manera que lo que tenemos es una concepción caótica, atomizada de ese pasado, y, como advierte Jorge Santayana, los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. Tal concepción caótica de nuestro mundo es en buena medida producto de una política que parte de nuestro sistema educativo que por esa vía logran acortar, confinar, reducir nuestra inteligencia.

Un par de ejemplos que pueden aclarar lo dicho. Ahora hay una cantidad de educadores físicos contentos porque nombraron a un colega en Asuntos Estudiantiles del MEDUCA para que se encargue del deporte. Si echamos un vistazo atrás veremos que esa función se estableció dentro de la política torrijista como un medio para neutralizar las inquietudes del movimiento estudiantil mediante el deporte. Desconocemos nuestro pasado.

¿Por qué, por ejemplo, en la escuela se nos da una historia sin continuidad y con muchas lagunas (eliminación de las relaciones de Panamá con Estados Unidos, el golpe de Estado de 1968 y la cantidad de muertos, etc.)? Como la historia —derivada de histor, sabio, conocedor— nos permite hacernos un juicio, un pensamiento ordenado, sistemático, del mundo, al Ministerio de Educación no le conviene que ello suceda, porque, como ya dije, eso no le permitirá dominarnos, que no lleguemos a determinar cuál es nuestra misión y visión como educadores. Un ejemplo más de cómo se tergiversan los hechos.

La verdadera causa que presionó a los Estados Unidos para renegociar los tratados canaleros, fue la jornada patriótica del 9 de Enero de 1964. En 1967, el pueblo rechazó los llamados trillizos; en 1968, se da el golpe por los entorchados, con Boris Martínez a la cabeza; luego queda Omar Torrijos, quien desata una represión cruel contra los patriotas panameños (ver declaración de COPODEHUPA del 2014, ‘11 de octubre prohibido olvidar, una historia a leer desde el pueblo’) para, seguidamente, hacerse de una constitución que le permitió a él ser quien negociara los pactos canaleros; y ahora resulta que Omar Torrijos es el gran líder que logró la reversión de nuestras tierras en manos de EE. UU.

Después del rechazo de los trillizos en el 67, Omar Torrijos, una vez aprobados los Tratados Torrijos – Carter en 1976 se retira del poder. ¿Qué casualidad? Una cosa es la historia oficial y otra muy distinta la realidad.

Ahora, ¿qué hacer ante esto? Lo que nos queda a los docentes es capacitarnos entre nosotros mismos para educarnos al respecto de la importancia y trascendencia de la historia; asimismo, proponerle al MEDUCA seminarios de tópicos en cuestión, promover el estudio de la ciencia histórica a fin de que nos permita, entre otras cosas, resolver las incógnitas de nuestros pasos por la Tierra.

*DOCENTE UNIVERSITARIO.