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28 de Sep de 2020

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Orlando Acosta Patiño

Columnistas

Entre la barbarie y la construcción de una cultura universal

Francia reconoce legalmente la identidad étnica y religiosa bajo la decisión en sucesivos gobiernos franceses

Entre la barbarie y la construcción de una cultura universal
Entre la barbarie y la construcción de una cultura universal

Los medios periodísticos mundiales anuncian el acto de barbarie ocurrido el 7 de enero de 2015 en la capital de Francia, cuando tres hombres armados al grito de ‘Alahuu akbar’ (Alá es Grande o Dios es Grande) irrumpieron en la redacción del semanario satírico y progresista Charlie Hebdo. Este hecho produce el asesinato —a quemarropa— de 12 personas, casi todos periodistas y caricaturistas de este medio. Millares de ciudadanos marcharon esta semana en protesta por el hecho de violencia. Este atentado, considerado por muchos como un atentado a la libertad de expresión, bajo una etiqueta religiosa —es objeto de mi preocupación—, bajo la mirada del lente de siglos de un esfuerzo de construcción de civilización y bajo el aporte de la cultura islámica.

Francia reconoce legalmente la identidad étnica y religiosa bajo la decisión en sucesivos gobiernos franceses. Existe no solamente en Francia, sino en el mundo entero, una clase de islamofobia, donde la mayoría confunde lo árabe y lo musulmán, donde una cosa no es sinónimo de lo otro. Hay una expresión anti árabe que se extiende a lo religioso. Repasemos algunos hechos importantes que son interesantes conocer, para no seguir apostando en esta confusión que devora las mentes y corazones bajo la ignorancia que produce simplemente intolerancia. El mundo islámico y sus aportes culturales tienen una dimensión importante en la historia del desarrollo de occidente. La cultura islámica domina el mundo conocido a lo largo de más de doce siglos de historia, así lo pone en evidencia la reciente exhibición de arte islámico que exhibe —paradójicamente— en Francia, el Museo de Louvre.

La muestra comparte mediante un extraordinario acervo artístico una historia de aportes de más de mil doscientos años. Recorre desde India hasta España, donde el Al Ándalus, permea a través de los conquistadores europeos la cultura americana, incluyendo la nuestra. La ejecutoria de la Escuela de Traductores de Toledo (siglo XIII), con sede en la ciudad de Toledo, alude a los procesos de traducción e interpretación de textos clásicos greco-latinos-alejandrinos que habían sido traducidos al árabe o hebreo, a la lengua latina, basándose del romance castellano o español. Tolerancia es lo que florece en Toledo, donde lo cristiano-musulmán-hebreo interactúan en el gran tráfico del conocimientos que permite el florecimiento filosófico, teológico y científico desde España hacia el mundo occidental. Astronomía, medicina, álgebra y una lista enorme de ciencia y conocimiento, mediante esta ejecutoria, aporta al conocimiento universal. Hoy por hoy esta instancia es una de las instituciones culturales adscritas a la Universidad de Castilla La-Mancha.

El terror y la intolerancia se apoderan del mundo entero en pleno año 2015, cuando el más repudiado acto de barbarie tira por la borda consideraciones del aporte universal de la cultura islámica al desarrollo de la humanidad. Ningún fin justicia la sangre derramada de comunicadores y trabajadores del periodismo. Esta dimensión de la realidad está teñida cuando lo religioso irrumpe en un ámbito que no corresponde. Panamá bajo el cacareado crisol de razas y culturas que dice ser, debe alejarse de posturas radicales y no caer en los errores que solo denotan ignorancia y cero tolerancia a la diversidad cultural y personal. Panamá debe alejarse de lo religioso para administrar la cosa pública y abordar lo social. El bienestar colectivo y el interés social deben guiar la acción de los gobiernos, que tienen la obligación de educar y formar bajo la luz de los hechos y el conocimiento. Es necesario que nuestros gobernantes —desde los más alto del Ejecutivo— no confundan lo ético con epítetos de pecado. En medio de una crisis de valores y reclamos de justicia en la que estamos transitando, el mal llamado pecado, miedo, terror y cacería de brujas no solo deja muerte, violencia, sino, desolación. La educación, el entendimiento y el conocimiento combaten la ignorancia. Las posturas radicales religiosas donde la violencia bajo el grito de una voz mata no solo vidas, sino que eclipsa los aportes universales, bajo la luz de construcción de civilización y la tolerancia. Eduquemos a los pueblos, digámonos no a la violencia y sí a la tolerancia.

ARQUITECTO