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21 de Jan de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

¿En qué enredo nos hemos metido?

Todos los Gobiernos, desde que yo me acuerdo, al iniciar funciones siempre han denunciado malos manejos por sus antecesores

¿En qué enredo nos hemos metido?
¿En qué enredo nos hemos metido?

Todos los Gobiernos, desde que yo me acuerdo, al iniciar funciones siempre han denunciado malos manejos por sus antecesores. Inclusive los primeros dos años siempre se caracterizaban por la excusa de que ‘esto anda mal, porque nos lo dejo mal el Gobierno anterior’. De la invasión acá, vimos al Gobierno de Pérez Balladares que pidió a sus funcionarios investigar a su antecesor, pero no procedió judicialmente contra nadie, solo recogió y guardó los expedientes. Mireya Moscoso tampoco persiguió, se preocupo por gobernar y con visión de país miraba el futuro y no el pasado. Con Martin Torrijos se dan los primeros encausamientos de exfuncionarios, presionado más que nada por la opinión pública. Así, quedaron en fiscalías Carlos Raúl Piad (Caja de Ahorros), Dalvis Xiomara Sánchez (Presidencia), y arrestado Bolívar Pariente (Banco Nacional).

Con el Gobierno de Ricardo Martinelli le tocó el turno al Ing. Salazar (Ingeniero Municipal) y a los ministros de educación Belgis Castro y Salvador Rodríguez, ambos, a mi gusto, totalmente inocentes de su supuesta responsabilidad por la remoción de la fibra de vidrio en los colegios. Mucho eslogan de ‘entran limpios y salen millonarios’, pero pocas pruebas ni intención de apresarlos. Hay que aceptar que la opinión pública no parecía moverse favorable a más detenciones ni encausamientos.

Hoy, la situación es totalmente distinta. Gracias al sapeo, queridas resentidas, esposas vengativas, subalternos molestos, y un extraordinario trabajo de los medios que han tenido su día de fiesta con testigos encubiertos y no encubiertos, la opinión pública clama por sangre, la información que ha fluido ha sido escandalosa y todos quieren justicia, certeza de castigo. Abiertos hay más de 14 expedientes de funcionarios de alto rango y más de 34 empresarios y esto apenas empieza. La imaginación popular pone en más de 4000 millones la cantidad robada y ya nadie se sorprende cuando le descubren a un funcionario ‘solo’ 10 millones en cuentas personales. Empresarios vendieron, muchas veces sin entregar, 70 millones, 50 millones, los millones que se le ocurran a tu mente.

Pero el enredo es grande. Tratemos de ver el futuro. Un escenario es que en el 2016 tengamos por lo menos tres magistrados de la Corte presos, más de 20 exfuncionarios de alto rango, cerca de 100 empresarios pagando cárcel y, en el mejor de los casos para él, el expresidente exilado en otro país. Además, si la justicia es completa, más de 20 diputados presos y una asamblea completada por suplentes. Claro que hay otros escenarios, como el de una justicia ejemplarizante, pero no completa, con un magistrado preso, cuatro exfuncionarios presos y quizá unos cinco empresarios igualmente presos.

En este escenario, el riesgo es todo del Ejecutivo, porque la opinión pública, guiada por los medios, buscará acusar al Gobierno de no haber insistido ni apoyado la justicia total, la limpieza total. Este escenario, creo yo, chocará con un Varela que, de la mano de la Iglesia Católica, buscará que paguen todos los que deben y caiga quien caiga. Y, entonces, después de ese primer escenario, caeremos en un tercer escenario, las venganzas. Con personas y familias afectadas que, aunque les quiten lo visible, no dudo seguirán siendo millonarios, iniciarán su venganza. Y en un país donde ya existen sicarios y por poco costo, aunque se radiquen fuera de Panamá, iniciarán su venganza, eliminando testigos que los afectaron, jueces que los juzgaron, etc.

Sí señor, en qué enredo nos hemos metido. Pero igualmente, es una última oportunidad de limpiar la casa, de dar un ejemplo que logre que los funcionarios en el presente y futuro se dediquen a trabajar por el país y no a enriquecerse. Ya en Brasil y Colombia pasaron por esto, no el arresto de expresidentes, pero sí de ocho ministros en uno y seis en otro, todos envueltos en corrupción en el Gobierno anterior. En Panamá, muchos creen que el icono sería probar la culpabilidad del presiente Martinelli, pero la verdad es que si es culpable, que caiga; pero, si no, que caigan los culpables a los que se les pueda probar.

Lo que hasta ahora ha trascendido es escandaloso, la corrupción tocó a la Corte Suprema, a la Asamblea, al Ejecutivo, a las juntas comunales y locales. Recuerdo la reunión de Colin Powell con el presidente Bush, cuando el presidente le decía que quizá se podía seguir con las fuerzas de defensa de Panamá sin Noriega, dijo Powell: ‘No señor, la corrupción llega hasta los tenientes’.

*INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.