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26 de Oct de 2020

Yorlanis Araúz Fuentes

Columnistas

Del trabajo informal a la formalidad

El trabajo informal es aquel que realizan agentes económicos individuales no organizados, de productividad mínima

Recordemos casos como aquellos que veíamos a diario en los autobuses: ‘Soy una madre que ha subido a interrumpir tu viaje en este vehículo para llevar un pan para mis hijos. No me des la espalda ni me mires con desprecio cuando pase a ofrecerte estos caramelos de menta a 20 céntimos'. Micaela, una joven de 32 años, tiene tres hijos, durante largas temporadas está sin empleo. Vende caramelos en el servicio de transporte, obtiene un promedio de 58 dólares al mes, representa un caso extremo de trabajo informal, trabaja por cuenta propia, soportando condiciones inhumanas de trabajo, bajo el sol, la lluvia y el esmog de los autos, todo para poder llevar un sustento a sus tres hijos, situación que se vive a diario en el sector informal.

El trabajo informal es aquel que realizan agentes económicos individuales no organizados, de productividad mínima, que utilizan por lo general mano de obra familiar, no acumulan excedentes, carecen de sistemas de organización interna, no tienen acceso al crédito ni a la tecnología y, especialmente, se encuentran al margen de sus obligaciones fiscales, lo que ocasiona un problema para la administración tributaria y por ende a la economía del país.

El trabajo informal con frecuencia implican malas condiciones laborales, tales como: falta de protección, el no pago de salarios, obligación de hacer sobretiempos, despidos sin aviso ni compensación, condiciones de trabajo inseguras y ausencia de beneficios como las pensiones, el reposo por enfermedad o el derecho a la seguridad social.

Podemos estar seguros de que así como Micaela, muchos trabajadores informales desean pasar a la formalidad; sin embargo, no tienen esa oportunidad por falta de conocimientos, habilidades o experticia en alguna disciplina ya sea manual, técnica e intelectual, en las artes o las ciencias, por lo tanto no les queda otra opción o recurso que no sea la improvisación de un trabajo informal.

Según la directora regional para América Latina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Elizabeth Tinoco, en América Latina y el Caribe hay al menos 130 millones de trabajadores informales, o sea un 47,7 % de la población activa, por lo que transformar el mercado de trabajo para que sea eminentemente formal es el mayor desafío que afronta la región.

Panamá no se escapa de esta realidad, ya que, según la Encuesta del Mercado Laboral de agosto de 2013, existe una población económicamente activa (PEA) de 1 743 821 personas de las cuales 1 672 352 se encuentran ocupadas. Sin embargo, una parte de la población ocupada está en una situación informal, representando el 38,6 % que se traduce en 529 672 personas de las cuales el 56,6 % son hombres y el 43,4 % son mujeres, lo que representa 299 850 y 229 822 personas, respectivamente.

Por tal motivo, se deben buscar las estrategias para reducir la informalidad, mediante programas y acciones para educar a la población a través de una Reforma Educativa que esté centrada en desarrollar emprendimiento, precisamente para que nuestros niños y jóvenes estén mejor preparados para insertarse en la formalidad.

Por otro lado, nuestro país cuenta con un Centro Bancario Internacional, el cual debe desarrollar productos o programas que vayan dirigidos a este sector menos favorecido, con el objetivo de facilitar el acceso al crédito y en darles asistencia técnica y financiera a los informales para favorecer su inserción en el sector económico formal. El objetivo final de estas medidas es que los informales puedan hacer crecer sus actividades y generar mayores ingresos y hacerle frente a los costos de la formalidad.

Se hace necesario que los programas de investigación, auspiciados por el MITRADEL, MIDES y los sectores académicos, continúen realizando trabajos de alto impacto que contribuyan a detectar y superar las debilidades de este sector económico, de tal manera que los resultados obtenidos en cada estudio permitan la planificación y ejecución de líneas de acción orientadas a la formalización de estos trabajadores.

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