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28 de Mar de 2020

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Jorge Luis Macías Fonseca

Columnistas

Etnia negra: fiesta o conciencia

La celebración del Día de la Etnia Negra no debe ni puede reducirse a la estridencia ni a la extravagancia

La Ley No. 9 de 30 de mayo de 2000, declara cada año el 30 de mayo como ‘Conmemoración de la Etnia Negra Nacional', lo cual debe celebrarse en todo el territorio del país, con el objetivo de resaltar los valores y aportes a la cultura y al desarrollo. Ese paso, correcto, conduce al reconocimiento de la significativa contribución, en todas las esferas de la acción socio-cultural del negro en el forjamiento de la panameñidad.

Definitivamente que, aun cuando pueda negarse, su aporte, puesto que la exclusión todavía es materia presente, no hay ninguna duda de que ha sido un referente muy importante de la histórica nacional, como igual ocurre con otros sectores de población que han hechos aportes, pero que también han sido relegados por políticas diferenciadoras que buscan construir en la mente del panameño que el país fue hechura de otros, los ‘blancos', y que el negro tuvo una presencia circunstancial en Panamá, no originaria, que por lo mismo lo conduce a una posición subordinada cuando se hacen los balances históricos, tanto en Panamá, como en el resto de América.

Ahora bien, en el año 2013, la ONU proclamó el Decenio Internacional de los Afrodescendientes 2015-2024, desde luego con la finalidad de reconocer y proteger los DDHH del negro americano, lo cual evidencia una toma de conciencia frente a realidades adversas en contra de esta población. Se señala con alguna propiedad que alrededor de 200 millones de afrodescendientes residen en el continente americano, según datos de este organismo internacional, los cuales tienen ‘el acceso limitado a la educación, vivienda y servicios médicos'.

De allí entonces que la celebración del Día de la Etnia Negra (no el mes), es un espacio valiosísimo para enlistar los nombres y las contribuciones de hombres y mujeres negras, tan panameños como el que más, y para rememorar una historia ocultada a propósito, porque no conviene a ciertos fines decir que la negritud también hizo patria.

La celebración del Día de la Etnia Negra no debe ni puede reducirse a la estridencia ni a la extravagancia. La fiesta que debe realizarse es sobre las reflexiones del pasado y presente de los negros panameños, que conduzca a ‘la inclusión plena de la población afropanameña'. Se trata de la lucha para que se incorpore al currículo educativo la historia del negro en Panamá; porque, por ejemplo, hacer historia colonial con la exclusión del fenómeno de la esclavitud y del cimarronaje, es sesgar la misma.

No cabe duda de que llegar a la conciencia sobre lo que es el negro y lo que ha significado (eso sin desmedro de otros grupos), no es tarea fácil. En Colón, donde hay una importante cantidad de negros, la celebración del Día de la Etnia Negra no ha podido sensibilizar en verdad a la población, y todo se estrecha en actividades insustanciales y triviales en escuelas, colegios y universidades. Causó extrañeza la mención —en un momento— de Armando Fortune, en una presentación y un colega educador del CRU de Colón, se refirió a modo de mofa al cuerpo directivo, integrado por negros colonenses.

DOCENTE UNIVERSITARIO.