Temas Especiales

24 de Jan de 2021

Juan Carlos Más S.

Columnistas

La Caja y la democracia estamentaria (IV)

'Lo referente a la Misión de Retiro y la Misión de Inversión lo he tratado en mi libro Conceptos y Retos de la Seguridad Social'

La Caja de Seguro Social alberga tres misiones: 1- La Misión de Salud; 2- La Misión de Retiro; y 3- La Misión de Inversión.

La Misión de Salud de Caja de Seguro Social ha sido el eje de nuestras observaciones previas, por cuanto que ella, al abstraerse de las obligaciones normativas del Sector Salud, se concentra en la oferta de servicios cuya mengua y alteración subvierte los principios clásicos de todo servicio de atención de salud que son: Oportunidad, Continuidad, Accesibilidad, Eficacia, y Eficiencia.

Lo referente a la Misión de Retiro y la Misión de Inversión lo he tratado en mi libro Conceptos y Retos de la Seguridad Social, pero debo abordarlos en función de mantener la unidad de tratamiento temático, aunque el propósito inicial eran los temas referentes al Seguro de Salud.

La Misión de Retiro es la que garantiza que el trabajador, al término de su vida productiva, no solo alcance a mantener su nivel de vida y salud, sino que —con sus dineros— se transforma en un estímulo al consumo social y por ende a la producción de la sociedad. El dinero que se entrega a los retirados no debe considerarse como gasto sin retorno, ya que se mantiene haciendo girar la rueda de las inversiones, los salarios y nuevos aportantes a la seguridad social. En países como Japón, los retirados con sus gastos en viajes y expansiones son un importante motor de la economía de servicios. Por todo lo anterior, es necesario proteger esta propiedad de la misión de retiro, mediante la continua indexación de las pensiones, según el cambiante costo de vida. La garantía de que esto tenga continuidad la debe proporcionar la tercera misión que es la de inversión.

La Misión de Inversión es nada más ni nada menos que un banco de inversión de los fondos de la seguridad social, pero que debe liberarse de la visión especulativa y debe trazar una estrategia de invertir en el propio desarrollo nacional, para que este genere más empleos, más trabajadores y, por consiguiente, una masa ampliada de aportantes. Si el banco de inversión de la Caja invirtiera en el apuntalamiento de obras seguras de interés nacional y de rentabilidad asegurada, entonces el dinero no solo retornaría como capital ampliado, sino como crecimiento de aportantes. Desde obras, tales como la modernización del canal, carreteras de peaje, viviendas, aseguramiento de la calificación del recurso humano, soporte de la expansión agraria, etc. Todas serían obras en que el dinero nuestro generaría provecho sobre el país y no iría a soportar la alicaída economía de bancos foráneos vinculados a la rapiña especulativa.

Estas misiones de seguro deberían tener administración separada insertada en un ‘holding' centralizado, en el cual se ejercería el control social. Lo central en lo que respecta a cada una de estas misiones es el papel de la junta directiva como contralora de la ejecución de la administración; sin embargo, es harto sabido que las juntas directivas albergan una actitud de sumisión y no de jefes superiores de la administración. ¿A qué se debe esto? Simplemente al hecho de que su nombramiento no es una diputación directa de sus organizaciones mandantes, sino que es producto de un rejuego y coqueteo político del Gobierno Nacional, quien al final de cuentas señala con un dedo al elegido dentro de una terna suministrada por cada uno de los gremios representados en la junta. Un proceso de selección así crea una fidelidad hacia los poderes superiores y no hacia el estamento del cual proviene el directivo. En una genuina democracia estamentaria, los distintos gremios deberían ser ellos quienes diputen a los directivos, señalen a sus representantes, lo provean de instrucciones y recuerden su revocabilidad por las asambleas de base.

Creo que es por ahí por donde ha de empezar la democracia institucional.

MÉDICO

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‘En una genuina democracia estamentaria, los distintos gremios deberían ser ellos quienes diputen a los directivos, señalen a sus representantes, lo provean de instrucciones...'