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06 de Apr de 2020

César Iván Castillo

Columnistas

Las canas cuentan la historia

Debo ser sincero, he quedado asombrado de ver a una mujer de 95 años con tanta sagacidad para contar la historia

Las canas cuentan la historia
Las canas cuentan la historia

En medio de mis lides periodísticas me tocó en esta ocasión sentarme frente a una mujer que lleva muy bien los pantalones de la política. Ella sabe de todo lo que ha sucedido en este país, habla con fluidez, elocuencia y recuerda cada detalle, divaga muy poco y a los pocos segundos recuerda como si un ‘flash' trajera a su mente el hecho.

Debo ser sincero, he quedado asombrado de ver a una mujer de 95 años con tanta sagacidad para contar la historia, para recordar cada cosa que ha hecho y detalles que, para cualquiera de nosotros, al pasar un par de días sencillamente lo olvidaríamos.

Graciela Medina Matos, mejor conocida como doña Chela, la tía Chela de origen chiricano es un ejemplo de patriotismo de la mujer panameña, me comenta en pocas líneas un amigo de los medios.

Eran cerca de las cinco de la tarde y me citaron en la entrada principal del gimnasio Yuyín Luzcando para ir a la casa de una dirigente política que me contaría parte de la historia que estoy elaborando sobre la insurgencia de 1968.

Entramos por una pequeña calle que nos condujo hasta un largo pasillo. Nuestro guía llamó a una puerta de esas casas de Betania que por sí solas cuentan la historia del corregimiento.

‘¡Chela... Chela!'. A los pocos minutos apareció la anciana mujer. No tardé en reconocerla, pues enseguida me vinieron a la mente las innumerables fotos de ella que he visto y las tomas de la televisión.

Nos recibió en su humilde hogar, pero cargado de fotos del doctor Arnulfo Arias, imágenes del recuerdo político del Partido Panameñista, de su juventud con amigos y de hoy en día con el presidente Juan Carlos Varela. Inclusive fotos hasta de los adversarios políticos.

‘Soy arnulfista', dice con orgullo. Estuvo muy cerca de Arnulfo Arias Madrid e inclusive cuando llamaba al Doctor, no dudaba en responder sus llamadas, porque sabía que tenía algo importante que hablarle, sobre todo en aconsejarlo. La manera de ser de Arnulfo Arias siempre le gustó, aunque recuerda que él no tenía un buen carácter. Y el destino la llevó a nacer en la misma fecha, el 15 de agosto, que Arias.

Una vez sirvió de intermediaria con un grupo de taxistas que necesitaba entrevistarse con el presidente. Logró que el Doctor los recibiera y narra el encuentro como si hubiese pasado tan solo hace un par de días: ‘Belisario era que el cuidaba la puerta en Carrasquilla... Allí los recibió Arnulfo Arias...'.

Recuerda detalle a detalle el derrocamiento del Gobierno de Arias en 1941, en el 51 y en el 68, ella lo dice sin tapujos: ‘Los gringos no querían a Arnulfo Arias'. Nos cuenta que en una de esos episodios, en las escalinatas del Palacio Presidencial, los policías le metieron el pie al presidente para que cayera. ‘La vida de los arnulfistas fue muy dura', sostiene. ‘Teníamos que andar escondidos. Las reuniones con los políticos las hacía en mi casa', cuenta doña Chela.

Estuvo presa en varias ocasiones. En 1968, a la tía Chela le asignaron la tarea de llevar la comida a los insurgentes de Piedra Candela. Siempre fue la mujer de confianza de la dirigencia del partido, por lo que en muchas ocasiones le tocaron asignaciones muy especiales que todos sabían ella era la única capaz de cumplir; porque, además de su fidelidad por el partido, su abnegación y respeto por la figura de Arnulfo Arias Madrid, su amor por la Patria, la gente y la democracia es incondicional.

En la conversación, nos cuenta cómo le tocó ocultar a varios guerrilleros en su casa y además, a su esposo le correspondió recibir las armas para luego enterrarlas en un potrero muy cercano. ‘Antonio Rodríguez - Argentina vía Panamá', recuerda Chela que estaba escrito en las cajas que traían las armas.

Las anécdotas la llevan a narrar los intensos movimientos del partido en la lucha contra el régimen militar. Siempre cargaba una chácara con una botellita de vinagre blanco y una toallita para los gases lacrimógenos.

¿Y Mireya Moscoso? ‘No hace mucho me la encontré en el supermercado y le dije: oye Mireya quiero hablar con usted. Usted está pidiendo unidad en el partido, pero usted botó cuando era presidenta del partido a Juan Carlos Varela y a Alberto Vallarino, dígame ¿por qué?'.

La tía Chela con toda la autoridad que le dan los años y la experiencia política vivida, le pide a los ‘chiquillos', haciendo referencia a la juventud que hoy lidera su partido, que ‘no nos tengan apartados, la vigencia del partido depende de todo lo que nosotros hicimos', dice ella. Y añade que ‘nos sacrificamos por el partido, no les pido que se expongan como nosotros, pero respétennos, porque nosotros los viejos fuimos los que supimos cómo defender el partido', dice con firmeza esta mujer de más de nueve décadas vividas.

¿Y Juan Carlos Varela? A pesar de no haber tratado con Varela, dice que él no puede hacer las cosas como él quisiera, ‘porque están muy enredadas'.

Un día le dijo a Juan Carlos Varela: ‘Te voy a pedir un favor. Si tu estuviste con Arnulfo Arias por todos lados, tienes que recordarte que él manejó esto honestamente, que él manejó esto como tenía que manejarlo, no como político, sino como ser humano, porque el político es una cosa, el humano es otra, le dije yo'.

Así se despidió la tía Chela en la entrevista. Y con una gran sonrisa y un beso nos agradeció habernos acordado de ella.

PERIODISTA