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09 de Apr de 2020

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Julio César Caicedo Mendieta

Columnistas

Educación, materia aprobada

Nosotros, los que estudiamos aquí en nuestros pueblos, escuelas y universidades somos los que sostenemos a este país y lo tenemos donde está

Casi siempre los que ponen menos para la olla y llegan de último al sancocho, son los que más meten el cucharón. Yo que junto a encomiables profesionales como Gilberto Olibarren, Mario Centeno, Francisco Hooque y mi difunto hermano Calixto Caicedo, que fuimos alegres y sin zapatos a la escuela primaria de Villa Rosario, Capira, y que gozamos de la leche y el queso ‘CARE', refutamos con nuestra actual superación todo lo que está exponiendo la rara campaña de la Televisora Nacional, sencillamente porque la educación panameña siempre ha sido buena. ¿Quién dijo que no? Claro que debemos mejorarla y volver a la doble jornada y disciplinar un poquito al país con mano fuerte, pero no tratándonos como chimpancés de laboratorio.

Analicen, que esta campaña que está denigrando ‘sin querer queriendo' nuestra educación y a la mayoría de nuestros maestros y profesores no vienen graduados en escuelas e institutos del patio como el Nido de Águilas, la Pedro Pablo, la Normal de Santiago, el Félix Olivares, el Tejada Roca o la Profesional, entre otros. Nosotros, los que estudiamos aquí en nuestros pueblos, escuelas y universidades somos los que sostenemos a este país y lo tenemos donde está.

¡Ojo!, estamos dejando que vengan de afuera otros más pendejos que nosotros a enseñarnos cómo debemos sacarnos las chatas de las verijas. Aquí en Panamá nuestros abuelos, maestros, profesores y hasta los sinvergüenzas de los curas, nos han inculcado valores como: El temor a ‘DS', patriotismo, solidaridad, amor al trabajo, virtudes que han sido suficientes para que nos envidien y de la emoción al venir a nuestro suelo traten de enseñarnos a cortar caña u obtener el agua tibia. Claro nos falta.

Los que dicen que nuestra educación está por el suelo probablemente no son de aquí, prueba de ello es que uno de los más embrutecedores de Panamá expone en algunos de sus programas élites falsedades de antología antipoética, pues muchos de los istmeños infantes, adolescentes y viejos que ven sus programas se graban todas sus ponencias que para mí, les merecen un sanitario por cárcel.

Ellos han metido en nuestros hogares a través de sus pantallas verdaderos bodrios engañadores exponiendo muy mal, hasta lo sublime de nuestros autóctonos que por tradición y supervivencia son polígamos y ellos los presentan con una sola pareja, cuando nuestros guaymíes adquieren compromisos hasta con cinco muchachas indígenas para que ayuden y el hogar sea feliz. Lo de las becas, cheques y plata a quienes tengan el mérito está bien, porque apenas si cumplimos cien años de República y no hemos podido redistribuir la riqueza como debe ser.

Abraham Lincoln dijo: ‘Ud. no debe ayudar permanentemente al pueblo, realizando por ellos lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos'. Y es verdad, pero recuerden, apenitas estamos gateando y es bien cierto que Dios no hizo al mundo en un solo día. Y para más ñapa, como decía una rezadora en Caimito, Capira: ‘Calma piojo... que la noche es larga'.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.