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25 de Oct de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Estado, sociedad y los medios

Pero cuando se habla de refundar el Estado, el objetivo no solo debe enfocar los problemas actuales, sino los objetivos a futuro

Estado, sociedad y los medios
Estado, sociedad y los medios

Algunos sectores hablan sobre la necesidad de refundar la Nación ante el claro fracaso de las últimas décadas por afianzar las reglas del juego que deberían mantener las instituciones públicas funcionando en beneficio de todos los panameños y todo lo que ello implica. La gravedad es casi insostenible y el presente sistema no funciona en la medida en que los bribones y sus representantes legales encuentren uno o varios subterfugios para eximirlos, no de culpa, sino de las responsabilidades y los castigos establecidos por la Ley.

Una constituyente es lo primero que viene a la mente y allí no nos ponemos de acuerdo: ¿originaria o paralela? Ya el presidente de la República está en deuda con la sociedad sobre este tema y estamos muy pendientes sobre lo que dirá en su informe a la Nación el próximo 1 de julio, primer año de su gestión de Gobierno.

Pero cuando se habla de refundar el Estado, el objetivo no solo debe enfocar los problemas actuales, sino los objetivos a futuro. Las propuestas de refundación deben establecer las bases para un sistema sociopolítico, creado desde un sistema y una filosofía educativa que en realidad nos lleve a mirar el presente siglo XXI desde la prospectiva de proveernos a todos los panameños la seguridad de que podamos aspirar a ser lo que deseemos ser para contribuir en la construcción de un mejor Estado.

Más que una estructuración constitucional/legal para prevenir que se aprovechen del Estado desde el escenario político y empresarial, la formación educativa de los ciudadanos debe compensar por las debilidades que los sistemas políticos poseen. Un ciudadano educado con los más altos principios morales de servicio al país, desde cualquier área de producción, garantizará un país mucho mejor de lo que tenemos hoy.

En el ejercicio de refundar la Nación panameña, desde la perspectiva que me toca mirarlo, debemos encontrar espacio para, de igual manera, conversar sobre el papel de los medios masivos de comunicación y su incidencia en el desarrollo de la sociedad, siempre subrayado por la pregunta: ¿qué sociedad queremos?

A diferencia de otros tiempos, el rumbo que llevan los acontecimientos políticos que se discuten en el escenario nacional, desde hace mucho tiempo, el comportamiento social de hoy, está decididamente marcado por la influencia y por el manejo mediático. La opinión del público, tomando en cuenta la forma en que percibe los hechos —reales o aparentes de un suceso en particular— tiene incidencia en las decisiones que los diversos actores del escenario nacional ejecutan. Tanto los medios tradicionales (radio, televisión, periódicos) como los nuevos medios electrónicos ejercen una influencia casi inmediata sobre la población. Se han convertido en actores principales, estrechamente ligados al desarrollo y a los resultados de cada acontecimiento.

Recibí generosos comentarios sobre mis argumentos la semana pasada y de igual manera aportes y recomendaciones. Parece que todos estamos de acuerdo en el triste y pernicioso papel que están ejerciendo los medios en el deterioro de la conducta social. Es un mal de todas las sociedades, y esas preocupaciones, obligan a tomar las más drásticas medidas para enderezar el rumbo. Un borrón y cuenta nueva, mediante una refundación u otro mecanismo, que debe valorar el rol de los medios, si pretendemos que un nuevo sistema sociopolítico y cultural nos dará una mejor sociedad en el futuro cercano.

Ya he hablado de Sean McBride en este espacio que en 1980, comisionado por las Naciones Unidas, presentó el informe titulado ‘Un solo mundo, voces múltiples', también conocido como el ‘Informe McBride'. El informe llamaba a la formulación de un Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación: ‘Los Gobiernos de los países en vías de desarrollo debieran tomar un rol más activo en el desarrollo de una infraestructura interna de comunicación. Que se debieran formular políticas nacionales de comunicación y que debieran ser desarrolladas mediante una política de amplia participación pública'.

Yo cambiaría la palabra ‘Gobiernos' por ‘Estados', para procurar una amplia participación en las decisiones sobre el papel de los medios y para tratar de limitar la influencia política-empresarial. La idea es que, a la hora de refundar, tomemos en cuenta todo lo que nos ha desfigurado como sociedad. Los medios, tal como funcionan, no caben en un sistema educativo que pretende corregir los males presentes. La nueva sociedad merece algo mejor.

COMUNICADOR SOCIAL.

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‘Una constituyente es lo primero que viene a la mente y allí no nos ponemos de acuerdo: ¿originaria o paralela? Ya el presidente de la República está en deuda... sobre este tema...'