Temas Especiales

24 de Oct de 2020

Nicolás E. Real C.

Columnistas

El agua en el canal ampliado (II)

En la exposición de motivos, la ACP sostuvo que no solo se hacían necesarias nuevas fuentes de agua para el canal existente

Ahora, analicemos el porqué de este problema; por sugerencia de la ACP, en agosto de 1999, en las postrimerías del Gobierno del presidente Pérez Balladares, la Asamblea Nacional aprobó la Ley N° 44, en la cual se amplío la cuenca existente y se incorporaron las cuencas del río Indio y el río Coclé del Norte con su afluente el río Toabré, conocida por la cuenca occidental. En la exposición de motivos, la ACP sostuvo que no solo se hacían necesarias nuevas fuentes de agua para el canal existente, sino que, si se pensaba en una ampliación al canal actual, se hacían necesarias las nuevas fuentes.

En junio de 2002 la ACP, conformó una comisión ACP-SPIA-CAPAC, con el fin de que conociéramos todos los estudios que en ese momento se hacían para el tercer juego de esclusas; la comisión, que realizó 43 reuniones hasta junio de 2004 en las que se nos presentaron todos los estudios de agua que hasta ese momento se habían realizado y que sumaban alrededor de 30, en los que, se concluía respecto de la necesidad de construir una represa en el río Indio a nivel 80 sobre el nivel del mar, que se conectaría al lago Gatún a través de un túnel que tendría una capacidad de 16 esclusajes por día y, para un futuro, se tendría la posibilidad de otra represa en el río Toabré a nivel 100 sobre el nivel del mar, que se conectaría al lago del río Indio a través de un túnel que tendría una capacidad de 16 esclusajes por día, o sea que tendríamos capacidad para, en un futuro, hasta realizar un cuarto juego de esclusas, dado que contaríamos con la reserva hídrica necesaria.

Todo esto obliga a que nos preguntemos ¿por qué, teniendo la ACP la información relacionada con la necesidad de construir nuevas presas, no se actúo en consecuencia? Sin embargo, acometer esos proyectos requería un nivel de participación de las comunidades aledañas, las cuales identifican a la ACP como un ente extraño, indiferente a las necesidades de esas comunidades, debido al abandono en que se tienen esas aéreas, que tienen una ofensiva pobreza al lado de una riqueza de la cual a ellos solo les toca la inconformidad que de ellas se deriva.

A esta situación contextual, sumemos el mal manejo que de la coyuntura tuvieron los funcionarios de la ACP con los moradores y los dueños de los terrenos susceptibles de ser afectados por las eventuales represas, lo que fue creando un movimiento en contra de los embalses que contaron con el apoyo hasta de la Iglesia Católica del área; este movimiento tomó fuerza movilizando importantes bloques de la población de esas áreas y proyectándose hacia los centros urbanos en cuyos sectores populares se produjo un grado de identificación con sus consignas, lo que introducía un elemento que podría poner en peligro la aprobación del referendo.

Ante este dilema la ACP Y EL GOBIERNO DE TURNO tomaron la irresponsable decisión de decir que los embalses no eran necesarios; sin embargo ahora, a diez años de tomada la histórica decisión, nos vienen a decir que el exponencial consumo de agua para consumo humano es el que conspira contra el agua necesaria para la adecuada operación del tercer juego de esclusas, y que debemos (¿ahora?) salir a realizar los estudios para ver dónde encontramos el agua necesaria para la operación del canal ampliado.

La irresponsabilidad de la administración de la ACP, de la que no se sustrae el señor Quijano, muestra, como uno de sus más inmediatos efectos, el peligro de que, para abril del 2016, cuando se dice terminarán las obras de ampliación del canal, no tengamos agua para pasar los barcos postpanamax, dado que, por un lado, es muy probable que no tengamos el calado por la falta de agua; lo que impone que desde ahora, los señores de la ACP, salgan a explicarle a los panameños por qué es hasta ahora cuando se alude a la necesidad de los embalses.

Llama la atención el hecho de que, a poco menos de un año de concluir las obras de ampliación del canal, ni siquiera se haya licitado el nuevo vertedero que se necesita para subir el lago Gatún a nivel 89 pies, o sea 27.1 metros sobre el nivel del mar, requerido para la operación del canal ampliado.

Por otro lado, otro de los motivos que privaron para someter a la aprobación el proyecto sin la construcción de los embalses, era que, al eliminar el embalse de río Indio, se eliminaron 350 millones del costo de la ampliación, también se eliminaron los costos de los remolcadores nuevos y de mayor tamaño que se necesitan para la ampliación, como del nuevo vertedero del lago Gatún, necesario para poder subir el nivel del lago Gatún, costos éstos que rondaban los 500 millones de dólares y con lo cual nos querían dar la falsa ilusión de que el proyecto era económicamente viable, pero que hoy tendremos que incorporar al costo de la ampliación. Además de ser de suma gravedad, es un acto de cinismo e irresponsabilidad monumentales de parte del señor administrador de la ACP, que ahora, como si se tratare de un asunto sin importancia, nos salga diciendo que tenemos que hacer los estudios para buscar el agua que se necesitara a corto plazo para que la ampliación funcione.

Parece que el desprecio y la subestimación que este señor (que a propósito no es ingeniero) siente por las enormes mayorías del pueblo lo orillan a soslayar la explicación que nos debe a todos los que, como el suscrito, leímos con detenimiento el documento que nos presentaron sobre el tercer juego de esclusas, en el cual se listan los Estudios del Plan Maestro, en cuyo (anexo) de la página 1 a la 8 están todos los estudios que se hicieron, en el cual se encuentran todos los análisis de las aguas que se hicieron para dicha propuesta.

Es hora de que el señor Quijano le ofrezca una explicación a la sociedad panameña que por tanto tiempo ha estado bajo la falsa creencia de que la administración de su recurso económico más importante está en buenas y competentes manos.

EXPRESIDENTE DE LA SPIA.