Temas Especiales

17 de Jan de 2021

Liz Amelia Bonilla Rodríguez

Columnistas

El Niño y sus implicaciones climáticas

En el campo, la acción de este fenómeno, es devastador. Los animales están débiles ante la ausencia de alimentos y la falta de agua

Desde diferentes confines del planeta se escuchan voces sobre los cambios ambientales. Aquí, en Panamá, voceros de diversas agrupaciones han señalado que se han registrado los calores jamás sentidos en el último siglo. Fuentes de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) destacan que la ausencia de lluvias preocupa a la administración; el factor más importante para el funcionamiento de la vía interoceánica radica, precisamente, en el agua.

En el campo, la acción de este fenómeno, es devastador. Los animales están débiles ante la ausencia de alimentos y la falta de agua.

¿Cómo se ha denominado este comportamiento de la naturaleza?

El nombre es de El Niño y se debe a que las primeras manifestaciones se dieron muy cercanas a la Navidad. Fue dado por unos pescadores peruanos ante la repetición de una corriente cálida para finales de diciembre. Según los reportes, éstas se fueron haciendo más fuertes, lo que alertó a la comunidad mundial.

Desde mi punto de vista, la reacción de la naturaleza es una respuesta a la acción criminal de quienes deforestan, envenenan y ensucian el entorno ecológico. La factura la estamos recibiendo año tras año y, de no darse un cambio, los resultados serán muy catastróficos.

El fenómeno de El Niño es un patrón climático recurrente; implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical. Se da en periodos que van de tres a siete años. Las aguas superficiales de una franja del Océano Pacífico tropical se calientan entre uno y tres grados centígrados. Esto afecta las precipitaciones pluviales en las zonas tropicales y como Panamá está ubicada en ella, sufre los embates de esto.

La fase cálida de El Niño suele durar entre ocho a diez meses, por eso, los pronosticadores afirman que este fenómeno se puede extender hasta el fin de año o hasta principios del otro.

¿Se podrá revertir este suceso que ya es recurrente?

Claro que sí, todo va a depender de los cambios de comportamiento. Cada año se acentúa más y los animales y las plantas están respondiendo de forma anormal. Antes era natural que los frutales de estaciones florearan y dieran sus alimentos en épocas específicas, pero lo que pasa es para alarmarse. ¿Cómo se explica que a mitad de año se vean árboles de mango, marañón, aguacates, etc. floreando, cuando esto ocurría a finales o principios de año?

Es un fenómeno de variabilidad climática, que es cíclico, por lo tanto los países tienen que prepararse cuando la probabilidad de que se presente El Niño sea alta. Según el Centro de Predicciones Climáticas y el Instituto Internacional de Investigación de Clima y Sociedad ‘existe una probabilidad mayor del 90 % de que El Niño continúe en el hemisferio Norte hasta finales de 2015, y alrededor de 85 % de que persista hasta inicios de 2016'.

¿Está Panamá preparada para afrontar los embates o consecuencias del fenómeno de El Niño? ¿Qué medidas se tomarán para hacerle frente al impacto?

Desde hace mucho tiempo oímos decir que la guerra en el planeta no será por el petróleo, sino por el agua. Estas profecías parece que se van a cumplir. Para que exista la vida, el agua es vital; sin ella se acaba todo. Repito, se hace necesario un cambio en los comportamientos y las costumbres del ser humano. De lo contrario, entraremos a ese mundo tenebroso del cual nos habla el apóstol San Juan en el libro del Apocalipsis.

La naturaleza habla, pide que se hagan cambios urgentes. Esta es nuestra casa, no hay otra; si la destruimos, nos destruimos nosotros. ¿Qué esperamos para cambiar?

*ESTUDIANTE GRADUANDA DE PERIODISMO, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ.