Temas Especiales

24 de Jan de 2021

Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

Una semana muy peculiar

De hecho, rompiendo el poder hegemónico del PRD y fraccionando el CD, en dos fuerzas de poder paralelo, en ausencia de su líder Martinelli

Esta semana pasada sí que deparó asombros por doquier, en nuestra querida Panamá, la victoria del HD Rubén De León como presidente de la Asamblea Nacional 2015-2016, con 39 votos, o sea, 6 (disidentes) de su partido PRD, 2 del Molirena, 1 del Popular, 1 independiente y 13 (disidentes) de CD, dinamizan una nueva fuerza interpartidista en la Asamblea.

De hecho, rompiendo el poder hegemónico del PRD y fraccionando el CD, en dos fuerzas de poder paralelo, en ausencia de su líder Martinelli, desestimaron la línea partidista y posiblemente cree una fuerza política nueva o salten al Molirena; y el panameñismo, arropado en el paraguas de mantener el pacto de gobernabilidad, declara al doctor Adames no potable y espejo de Robinson, por lo cual, votan por un disidente del PRD, sin romper así el pacto. Rubén de León, junto a su amigo y asesor Pedro Miguel, abren nuevos caminos de poder, ya que el objetivo final es llevar a unos de ellos a la presidencia del PRD y al solio presidencial en el 2019.

Sin embargo, esta nueva fuerza política flaqueó ante la imposición del panameñismo por la HD Katleen Levy en la primera Vicepresidencia; con 46 votos dobló a la HD Dalia Bernal del CD, aquí muchos de sus propios camaradas no le dieron el voto; así mismo, contra viento y marea, el HD Raúl Hernández ganó la segunda Vicepresidencia con 40 votos. No importaron los discursos amargos, claros y objetivos del HD Benicio Robinson ni del HD Mario Miller, era una clara línea política a cumplir y así se hizo.

Mientras veíamos cómo se desintegraba el poder hasta ahora hegemónico en el PRD y CD, en Grecia, el pueblo decía ‘NO' a otra ‘ayuda' financiera (la tercera), inmersa en una grave crisis, como consecuencia de las políticas de endeudamiento y las políticas de ajuste. Sin poder ajustar más el poder adquisitivo de los griegos, la troika (UE, BCE y FM), exigen más ajustes en su economía o serán sacados de la zona euro.

Esta situación es muy parecida a la que sufrió Latinoamérica en la década de los setenta-ochenta, cuando el FMI inundó de deudas a los Gobiernos de facto que, auspiciados por ellos mismos, nos llenaron de deudas, que aún hoy no hemos podido pagar. Aunque varias décadas después, Grecia vive, en carne propia, los improperios del FMI con la imposición de la cruel política de ajuste, que para muchos latinoamericanos nos valieron golpes de Estado, mayor desigualdad, pobreza, desempleo, inseguridad, dictaduras y Gobiernos títeres del capital financiero mundial.

Mientras tanto en Colombia, el pueblo no quiere romper con los hilos de la paz, exigen que las Farc-EP cese las acciones violentas, aunque estas se lleven a cabo para presionar a un cese bilateral del fuego. Es innegable que el presidente Juan Manuel Santos tiene toda la voluntad política para hacer realidad el cese del conflicto. Pero, detrás de todo esto, existen fuerzas oscuras que tratan de proseguir con la guerra y mantener el ‘estatus quo' tal como lo han hecho en toda la historia de Colombia.

Pienso que esta es la última oportunidad de llevar a cabo la paz en Colombia, el desgaste político-militar, tanto del pueblo, de las Farc y el Gobierno, no da para más. Ya se han acordado por consenso los puntos agrario, político, narcotráfico, desmovilización y las víctimas; nada se ha dejado al azar, se ha avanzado como nunca para terminar con el sangriento conflicto, es hora de decisiones, todos abogamos por la paz en Colombia.

Y en medio de crisis, trances y conflictos, el papa Francisco visita Suramérica, escoge Ecuador, Bolivia y Paraguay, los tres países más ‘pobres' del Cono Sur; como buen conciliador ha llevado la nueva palabra cristiana a los rebaños de los pueblos originarios del continente. En Bolivia, el presidente Evo Morales le obsequia un crucifijo tallado con la hoz y el martillo, que alude a la unión de los trabajadores; la sorpresa del papa desapareció al saber que ese mismo crucifijo lo llevaba puesto el padre Luis Espinal, seguidor de la izquierdista teología de la liberación, quien fuera secuestrado (1980) y asesinado por el régimen conservador de Luis García Meza.

Después de tantas perturbaciones en esta semana, se hace necesario decir que se eviten los conflictos entre hermanos y contribuyamos al diálogo franco y abierto sobre cualquier dificultad. Es indispensable tener las ganas y la voluntad para hacerlo y se debe estar claro de que el tiempo empieza a jugar su partida contra cualquier conflicto. Es ahora o nunca.

ECONOMISTA