12 de Ago de 2022

  • Franklin Paz Rodríguez

Columnistas

“Tira la piedra y esconde la mano”

Estudiantes enmascarados portando el uniforme del Instituto Nacional, invadieron los noticieros, periódicos y redes sociales

La piel calcinada de un profesor de educación física de 62 años con quemaduras de segundo grado, causada por una bomba Molotov, un automóvil de periodistas vandalizado frente al Instituto Nacional y estudiantes enmascarados portando el uniforme escolar invadieron los noticieros, periódicos y redes sociales al inicio de julio de 2015 en la ciudad de Panamá.

Imágenes similares se han repetido año con año, desdibujando cada vez más el legado de ese grupo de estudiantes que, dando la cara por Panamá, se enfrentaron a los zonians estadounidenses y pagaron con su sangre en los episodios del 9 de Enero de 1964, impulsando el principal tema nacional de su época: la soberanía nacional en la Zona del Canal.

El motivo de los disturbios en la actualidad fue anunciado con anticipación en un video de inspiración terrorista en las redes sociales y replicado por los noticieros locales. En un país en donde se está cuestionando la transparencia de sus instituciones democráticas con exmagistrados de la Corte Suprema de Justicia en procesos judiciales o en la cárcel; en donde el Poder Ejecutivo del Gobierno anterior parece formar parte de una red organizada para delinquir; donde el Poder Legislativo sigue sin rendir cuentas por el uso de partidas, mientras tenemos un proceso Constituyente pospuesto sin una fecha probable para su seguimiento; donde megaobras licitadas presentan grandes carencias en el diálogo con las poblaciones afectadas durante los estudios previos; en donde el efecto climático de ‘El Niño' está limitando las lluvias en el año en que debemos llenar las nuevas esclusas del Canal expandido y donde los museos, el Teatro Nacional y la cultura del país se encuentran cerrados, ... los estudiantes del ‘Nido de águilas' están amenazando de muerte a maestros y supervisores que les exigen el cumplimiento de normas acerca del uso de audífonos, corte de cabello y uso correcto del uniforme.

Ante esta desconexión de los estudiantes con los grandes temas nacionales y la desproporción de sus actos con respecto a las causas que dicen defender, además de los procesos judiciales necesarios, se requieren acciones que vayan cambiando esta tendencia que año con año parece empeorar.

Se requiere apelar a la responsabilidad social de los medios de comunicación, que irresponsablemente dieron profusa difusión al primer video de los encapuchados. Esos quince minutos de fama seguramente impulsaron a los adolescentes a escalar acciones para buscar un mayor número de ‘Likes' y seguidores.

En los últimos años hemos aplaudido el respaldo a los concursos de oratoria, donde los jóvenes desarrollan habilidades de comunicar, enardecer y mover a la acción por medio de una comunicación unilateral. Pienso que debería considerarse impulsar los concursos o clubes de debate, en donde los estudiantes y los espectadores desarrollen habilidades de diálogo, en donde lo primero que hay que hacer para contestar al otro es escucharlo. La falta de diálogo y confrontación de las ideas previo al cierre de calles y manifestaciones violentas se da de modo recurrente en todos los gremios, no solo entre los estudiantes.

Se necesita el desarrollo y difusión de líderes positivos, en donde se pueda dar relevancia a los músicos más destacados en las bandas escolares, los mejores anotadores en los diversos deportes, los voluntarios más comprometidos en actividades de acción social en las escuelas. Nuestros jóvenes mantienen la sed de cambiar el mundo que está a punto de recibirlos en su edad adulta. En la medida en que se encuentren vinculados con causas e ideales trascendentes, dejarán de seguir a líderes sin causa como los que actualmente se esconden bajo las máscaras.

Impulsar estos cambios para la juventud, implica un cambio en la mentalidad de quienes dirigen la educación, los medios y la cultura y en la actitud de los padres de familia. La inercia de esta generación adulta no puede solo criticar sin sumarse a los procesos de cambio necesarios. Criticar sin sumarse, es como ‘tirar la piedra y esconder la mano'.

INGENIERO INDUSTRIAL.