20 de Feb de 2020

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Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

Periodismo actual y del futuro

‘Internet y las redes sociales han invadido la industria, (...) sobre todo los cimientos del quehacer periodístico'

Periodismo actual y del futuro
Periodismo actual y del futuro

Un poco antes de iniciar el siglo XXI, cuando empezó a palpitar la revolución que se escenificaba en el campo de las comunicaciones, algunos analistas reflexionaron sobre el alcance de los cambios y si éstos también afectarían el quehacer periodístico y al conjunto de relaciones que se desprenden de él. Una década y media después, el paisaje es muy diferente y en efecto, se experimentan los síntomas de la transformación en esta disciplina.

Tan profundo es el panorama, que los académicos han convertido este proceso en materia de estudios e investigaciones. Es primordial redefinir los factores que posibilitan la actividad informativa y su vinculación con la sociedad. Javier Darío Restrepo, el especialista colombiano, con experiencia en ejercer y dominar esta profesión; analizarla, juzgarla como defensor del lector (ombudsman) y dirigir informativos, lo sabe perfectamente.

Hace poco, en un congreso sobre comunicación en Costa Rica, dictó una conferencia de fondo sobre tal referente y lo primero que dijo fue que no tenía una bola de cristal ni tampoco era como las sacerdotisas de la antigüedad que leían en las entrañas de las bestias para augurar el porvenir. Por el contrario, él prefirió extraer datos de otro cuerpo viviente, el propio engranaje de la industria editorial que hace posible este oficio.

Varios factores toma para su disección. ‘Los hechos que están sucediendo —dice Restrepo— probablemente los hemos visto, pero aislados. Hay que reunirlos '. El primero de ellos es la disminución de la circulación. Expuso los indicadores de este fenómeno en Estados Unidos y Europa. De 2000 al 2009, en el primero, se reduce en un 25 %. En España, entre el último año y 2014, 14 %. En Alemania del 2005, al 2012, 17 %; Inglaterra entre 40 y 50 %.

Brinda una serie de balances parciales y expone el segundo, la pérdida de la publicidad. Emplea información de investigadores financieros para apuntalar su percepción. La revista Newsweek del Washington Post pierde 79 % de sus anuncios; reconoce, ‘no se puede entender '. En El País en España, fue algo similar. En un lustro, cayó 53 % y dejaron de entrar más de 200 millones de euros en sus arcas.

En la lectura inicial, se colige que esto demuestra la necesidad de nuevos retos para el negocio y sobre todo, brindar un mayor valor añadido a esta industria, antes de entrar en el tercer capítulo del diagnóstico: el despido de profesionales de la noticia. Consigna nuevos datos. En el Berliner Zeitung de Alemania, 40 de 368; igual situación ocurrió en Der Spiegel y en El País con la baja de 39 periodistas y recorte de 13 % del salario a 320 trabajadores.

En 2012 hubo cinco mil cesantes en España y reducción de 17 % en Estados Unidos, según el Instituto Reuters. El cuarto componente del balance es la venta de medios informativos. Lo explica en detalle y concluye que desde 2008, unos 200 han cerrado sus puertas o paralizado las rotativas. The Economist planteó que ‘los periódicos son una especie en peligro de extinción '. Dice Restrepo, ‘si alguien lo dudaba, debió sentir que le movían el piso '.

El experto colombiano amplía su revisión al presente y pasado reciente para puntualizar, antes de explicar lo que considera ocurrirá más tarde, que la actividad ha llegado a un periodo crítico y lo compara con aquel momento en que los monjes escribían las obras literarias de manera manuscrita, en tiraje limitado y apareció Gutenberg para cambiar las reglas del juego. Una situación similar ocurre en la actualidad y algunas pistas lo manifiestan.

Internet y las redes sociales han invadido la industria, toda la arquitectura lingüística y semántica y sobre todo los cimientos del quehacer periodístico, como se verá más adelante...

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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The Economist planteó que ‘los periódicos son una especie en peligro de extinción '. Dice Restrepo, ‘si alguien lo dudaba, debió sentir que le movían el piso '