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21 de Jan de 2020

Andres Galván

Columnistas

La guardia nos dejó solos el 9 de enero de 1964

Ese 9 de enero de 1964, los ciudadanos y ciudadanas colonenses expusieron sus vidas de una manera ejemplar

El 9 de enero de 1964, durante la gesta heroica que contestó la agresión del ejército más poderoso del mundo, que mataba a nuestros estudiantes en la ciudad de Panamá, quienes insistían en reafirmar que nuestro país es soberano en el territorio que ellos (los norteamericanos) llamaban Canal Zone U.S. Territory. Decimos reafirmar nuestra soberanía sobre ese territorio, porque soberanía es una condición o manera propia de ser y ésta no se da ni se quita. Y, nosotros los panameños decidimos ejercer esa condición soberana desde el 28 de noviembre de 1821 que nos independizamos de España, ‘porque la soberanía pertenece a la comunidad' (John Locke).

Ese 9 de enero de 1964, los ciudadanos y ciudadanas colonenses expusieron sus vidas de una manera ejemplar: sin batalloneros, ni partidos, ni clases sociales. Por cuatro días seguidos, los colonenses lucharon con piedras, bombas molotov, etc. contra el ejército más poderoso del mundo. Acción que no hizo la gran Guardia Nacional, que nos dejó y se cruzó de brazos mientras el ejército yanqui nos masacraba. Por el contrario se encargó de arrestar a los heridos en el hospital Manuel Amador Guerrero.

El cuarto día de lucha, el día 12 de enero de 1964, esa misma cobarde y asesina Guardia Nacional, al mando del mayor Omar (Iván El Terrible) Torrijos, actuó brutalmente con saña y con una fobia salvaje no contra el ejército agresor, no, no que va, actuó contra los colonenses encarcelando a gran cantidad de ellos. Por este gran sacrificio del 9 de enero que provocó la unidad del pueblo y su gobierno encabezado por el verdadero y auténtico patriota Don Roberto F. Chiari , que sentó un precedente en el mando al romper relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Esto logró la abolición del ‘Tratado fatal' como lo tituló nuestro Domingo H. Turner y reafirmó nuestra condición de país libre y soberano, valiente y capaz.

Pero hoy, después de 37 años, vemos con gran dolor que la mayoría de esos valientes jóvenes que ayer derramaron su sangre por su país, causadas por las bayonetas y balas yanquis, que sufrieron golpizas y carcelazos por esta ‘patria tan pequeña' (como bien identifica Ricardo Miró), estos nuestros patriotas, están viviendo un alto grado de pobreza, abandono, miseria, desocupación y desesperación, sin siquiera una vivienda donde al menos reposar su cuerpo batallador, porque nuestros gobiernos solo se acuerdan de algunos de ellos los 9 de enero de cada año. Esto a pesar de que existe la Ley número 2 del 19 de enero de 1965 que confiere algunos conocimientos, derechos y garantías, etc. Estos compañeros, al igual que otros hombres, mujeres y niños, algunos por no tener un trabajo viven en casas condenadas y albergues, mientras que a otros les faltan cuotas para lograr una jubilación del Seguro Social, pero por no tenerlo o por la edad no la podrán conseguir.

Un ejemplo de mujer valiente es nuestra heroica Thelma King y otras como las vecinas de calle 12 y Herrera que prepararon con sus telas las mechas de las bombas molotov y otras acciones. Ante estas situaciones nos sentimos obligados a pensar en voz alta que la patria es de todos no de un determinado grupo, que la patria debe preocuparse aunque sea algo por estos compatriotas ‘porque la patria somos todos' y estos compañeros no están pidiendo partida circuital, salarios mínimos o sueldos de magistrados o legisladores ni de embajadores, etc. No, no, estos solo quieren una cooperación que les permita seguir subsistiendo hasta que el Señor Todopoderoso los llame.

Por favor, patria mía, ayudémonos los unos a los otros. Por el Comité cívico de heridos y héroes del 9 de enero de Colón.

DIRIGENTE POPULAR EN COLÓN